El envejecimiento poblacional es el resultado de la disminución sostenida de la fecundidad y del aumento en la esperanza de vida asociado a una menor mortalidad.
Dra. María de los Ángeles Yáñez Acosta / Directora de la Maestría en Ciencia de Riesgo, ITAM / yanez@itam.mx
Ambos fenómenos han propiciado un crecimiento acelerado de la población adulta mayor. Al mismo tiempo, la transición epidemiológica nos sitúa en una etapa de predominio de las enfermedades crónico-degenerativas.
A partir de los datos de la Enasem 2024 y sus ediciones anteriores, podemos dimensionar las implicaciones de estas situaciones en México:
1. La prevalencia de enfermedades crónicas en adultos mayores se mantuvo en niveles elevados.
2. El 41.5 % de esta población reportó un diagnóstico de hipertensión; el 25.5 %, uno de diabetes.
3. Aproximadamente el 79.3 % de los adultos mayores acudió a algún servicio médico durante los doce meses previos a la encuesta.
4. Las estancias hospitalarias de esta población fueron más prolongadas y tuvieron un mayor costo. El Sistema de Información de la Secretaría de Salud y el Inegi muestran las principales causas de ingresos hospitalarios en adultos mayores de 60 años:
5. Enfermedades cardiovasculares. Por ejemplo, infarto, cardiopatía isquémica, insuficiencia cardiaca, hipertensión y accidente cerebrovascular.
6. Enfermedades endócrinas y metabólicas. Como diabetes, pie diabético e insuficiencia renal.
7. Enfermedades respiratorias. Entre ellas, neumonía y EPOC.
8. Enfermedades digestivas. Por ejemplo, colecistitis, colecistectomía y cirrosis.
9. Traumatismos. Como caídas y fracturas de cadera.
No es ningún secreto que el envejecimiento poblacional exige la implementación de estrategias que permitan mejorar la prevención de enfermedades crónicas, optimizar el uso de recursos y fortalecer los mecanismos de financiamiento. Los seguros de gastos médicos mayores han jugado un papel muy relevante en el financiamiento del acceso a la salud; no obstante, su costo suele ser alto o estar fuera del presupuesto de las personas adultas mayores.
La preferencia innata de los usuarios de los servicios de salud es, sin duda, tener una cobertura de acceso al sistema de salud sin exclusiones ni restricciones. Cuando esto no es posible, una buena alternativa es contar con una cobertura de salud pública complementada con un seguro indemnizatorio, un instrumento financiero que cubre una lista limitada de padecimientos con sumas aseguradas diferenciadas para cada uno.
Existen varios productos indemnizatorios. Algunos incluyen más de 120 padecimientos. Una vez que el asegurado presenta los documentos relacionados con el diagnóstico de la enfermedad, la aseguradora paga la suma establecida sin aplicar deducibles ni coaseguros.
Por supuesto, la lista de padecimientos tiene periodos de espera acordes con los criterios médicos correspondientes. Dada la frecuencia y severidad de las enfermedades de los adultos mayores, el precio de dichos productos es mayor para esta población, pero es más accesible que el de los seguros de gastos médicos mayores tradicionales.
Estos productos pueden diseñarse para atender diferentes segmentos económicos y perfiles. Por ejemplo, una persona con acceso al sistema público puede usarlo para la medicina preventiva o el mantenimiento de su salud y utilizar el seguro indemnizatorio para enfrentar algunos costos relevantes derivados de la complicación de una enfermedad o una posible cirugía.
El diseño del producto indemnizatorio debería encaminarse a abarcar, al menos, las principales causas de ingresos hospitalarios de adultos mayores, ofreciendo diversos niveles de cobertura. Además, las aseguradoras deberían contar con convenios de atención con hospitales o clínicas cuyos costos se alineen con las sumas aseguradas definidas, así como con convenios con laboratorios para brindar descuentos a quienes quieran usar su cobertura para fines de diagnóstico.
Por experiencia propia y de personas cercanas, sé que acudir a una unidad de atención del sector público con los resultados de los estudios de diagnóstico ayuda a acelerar los procesos necesarios para realizarse una cirugía. El seguro indemnizatorio puede resarcir los costos de estos estudios y, por ello, es especialmente relevante para la salud de los adultos mayores.
