Saturnino Castillo / satur77@hotmail.com
Visualiza este escenario, empresario constructor: edificas un proyecto de veinte niveles, para lo cual ocupas una grúa de elevación, y se presenta un siniestro durante los trabajos, el cual ocasiona la caída de dicha grúa. ¡Catastrófico! Así como el cuerpo humano requiere sangre para llevar nutrientes y oxígeno, el equipo mencionado es vital en una obra mayor, pues quedarse sin el único medio de elevación, que a su vez sirve para bajar todo lo necesario –incluyendo los desperdicios del siniestro–, supone un enorme problema de logística que retrasará el avance de toda la obra con respecto del flujo de anticipos y que, al no tener sentido recibir los nuevos materiales mientras no se resuelva la situación, modificará los costos totales del proyecto.
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