Lyndsay Garnica / Asociada senior, DAC Beachcroft lgarnica@dacbeachcroft.com
La industria del seguro —ese universo que busca ponerle número al caos— convive a diario con lo desconocido. Pero hay días, noches y expedientes, en los que la realidad roza lo fantástico, y casos donde la causalidad se disfraza, los hechos se bifurcan y el ajuste de pérdidas se convierte en una historia digna de un cuento de terror.
El fantasma del hangar vacío
Recuerdo el caso de un yate lujoso que desapareció en África Occidental. Los informes oficiales hablaban de una confiscación judicial, pero las versiones extraoficiales susurraban otra cosa: operación clandestina, navegación sin plan de ruta y cargamentos sospechosos. La embarcación reapareció desmantelada meses después, mostrando números de serie alterados y rastros de polvo metálico en los compartimentos. Nadie la había visto, pero todos habían escuchado de ella. Para el asegurador, la pregunta no era qué pasó, sino qué versión estaba asegurada.
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