Dra. María de los Ángeles Yáñez Acosta Directora de la Maestría en Ciencia de Riesgo, ITAM yanez@itam.mx
En los últimos dos años he tenido el privilegio de dar la bienvenida a los alumnos de actuaría del ITAM en el curso de Introducción a la Actuaría, al que me gusta referirme como Actuaría V.0.0. Allí abordamos el quehacer del actuario y los riesgos que modelamos. En sesiones recientes analizamos la evolución de la esperanza de vida, señalando su correlación no solo con la disminución de la mortalidad infantil y la fecundidad, sino también con los avances de la medicina.
Para ello, resultó importante recordar las transiciones demográficas y epidemiológicas. Las primeras se caracterizan por la disminución de la fecundidad y de la mortalidad, aunque no de forma simultánea ni al mismo ritmo, y las segundas por la evolución de las causas de muerte.
En México, la esperanza de vida pasó de 46 años en 1950 a 75.6 años en 2024. Entre 1950 y 1960, el incremento fue de 10 años; de los años sesenta a los ochenta, de 12 años, y de los ochenta al 2000, prácticamente de la mitad. Durante la pandemia se registró un retroceso de cuatro años en este indicador; sin embargo, para 2024 ya se habían recuperado 5.6 años.
