Gastos Médicos Mayores

Intermediarios anónimos

Los papás de Matilde trabajan en una aerolínea, donde una de las prestaciones que tienen es una póliza de gastos médicos mayores (GMM) para ellos y sus hijos. En varias ocasiones, su hija de tan sólo 10 años tuvo que ser internada por malestares que en un principio no reflejaban nada preocupante, sin embargo, tiempo después, los estudios reflejaron lo que tanto se temía: padecía leucemia.

Aunque su póliza institucional no tenía la cobertura de cáncer, afortunadamente contaban con otra que servía de complemento y que habían contratado 7 años antes con la aseguradora Bupa, así que hicieron uso de ésta para hacer frente a los gastos de la enfermedad de su hija.

Dicha póliza establece un deducible de 5,000 dólares, no tiene coaseguro y asume como titular al padre de la familia y como dependientes a su esposa, Virginia, y sus hijos, Matilde y Ernesto. En el último año, la familia pagó un aproximado de 130 mil pesos de prima.

stockvault-piggy-bank-with-pill-bottle127632La aseguradora encargada de su póliza institucional debía de entregar una carta finiquito para que Bupa pudiera hacerse cargo de todo lo referente a los GMM, sin embargo, por cuestiones administrativas, este documento tardó un poco más de dos meses en liberarse, tiempo en el que la familia tuvo que hacerse cargo de todos los gastos, puesto que el reembolso estaba detenido.

Dado que los costos ya ascendían a casi 350 mil pesos entre medicamentos, radioterapias, quimioterapias, honorarios médicos y tratamientos, la familia se vio en aprietos, pues sus fondos se empezaron a agotar. A pesar de esto, entendían la cuestión y sabían que no era culpa de su agente o de la promotoría Kredietrust.

El dueño de la promotoría, José Antonio Martínez y la directora comercial se vieron involucrados emocionalmente en este caso, puesto que entendían la situación por la que estaban pasando los papás de Matilde. Así que decidieron hablar con el equipo médico y con el de operación y servicio de Bupa, ubicado en Miami, para exponerles la situación y tratar de ayudar a la familia para que la aseguradora empezara a pagarles los reembolsos y no se viera afectado el tratamiento por el que se sometía a la niña.

Afortunadamente se consigue luz verde y el reembolso es liberado en menos de 7 días después de la fecha de visita, de manera que las quimioterapias siguieron su curso.

Hasta el momento, la familia de Matilde, ni su agente conocen quién intervino para ayudar con el proceso administrativo y de esta manera Bupa otorgara un voto de confianza a la promotoría y se liberara el reembolso.

Actualmente, la niña sigue sometiéndose a radioterapias y quimioterapias, a las cuales ha estado respondiendo muy bien, por lo que, de asistir una vez a la semana, ahora sólo tiene que presentarse a su tratamiento una vez al mes.

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