Gastos Médicos Mayores

Ante la adversidad. Nada te ayuda tanto como tener una póliza de GMM.

La historia que a continuación te presentamos nos fue narrada por el titular de una póliza de gastos médicos mayores (GMM), con la cual, además de él, estaban asegurados sus hijos y su esposa. Aunque nuestro protagonista es médico del Hospital Ángeles, no creía ni confiaba en los seguros hasta que un día el promotor Jaime Alvarado le entregó una póliza a su compadre y éste a su vez “lo obligó” a contratar la suya.

Una vez, mientras regresaba de vacaciones, hace aproximadamente 2 años, su hija enfermó. En un primer momento no podían determinar qué era lo que tenía, por lo que decidieron trasladarla a Urgencias del Hospital La Raza, perteneciente al Instituto Mexicano de Seguridad Social.

Después de 3 días de estar en este hospital, obtuvieron un diagnóstico inquietante: leucemia en un grado muy avanzado. La doctora comentó que ya no podía esperar más, por lo que ordenó que al siguiente día comenzaran las quimioterapias. Cuando la niña ingresó a Urgencias, tenía 45 mil plaquetas, pero, al revisar los estudios, tenía solamente 17 mil, así que el tratamiento debía ser inmediato.

A su vez, Jaime acudió directamente a la compañía aseguradora para verificar si se podría hacer uso de la póliza, sobre todo por el tiempo de espera que se maneja para ciertas enfermedades.

A pesar de tener luz verde con su seguro, no pudieron trasladar a la niña a un hospital de la red, ya que estaba muy delicada y el riesgo era grande, por lo que debieron someterla a la primera quimioterapia de un ciclo de 5.

Saving money concept

Así pues, estuvo internada en el Hospital La Raza aproximadamente 57 días, durante los cuales se agravó la situación puesto que las condiciones en las que era atendida no eran las indicadas.

Al respecto, el doctor nos comenta que “este hospital es uno de los mejores a nivel público en hematología pediátrica, pero el problema son los recursos; el esfuerzo de los médicos, de las enfermeras y de todo el personal en general es sobrehumano, pero las carencias son muchas”.

En este periodo de tiempo, la paciente tuvo dos neumonías, se contaminó de una colitis neutropénica por la comida que no estaba estéril, y adquirió otras infecciones. Tuvo 3 recaídas graves, por lo que su vida estaba en juego. Se procedió a darla de alta, aprovechando que había terminado ya el tiempo de espera de la primera quimioterapia.

Después de 10 días de descanso desde la salida de su primera hospitalización, la internaron nuevamente, pero ahora en el Ángeles.

Afortunadamente, la doctora que la atendía en el Hospital La Raza también daba consulta allí, así que ella misma siguió su caso y estableció un plan de acción: solicitó un cuarto de aislamiento exhaustivamente esterilizado, enfermeras entrenadas y todo lo necesario para poder tratarla correctamente.

Como aún le faltaban 4 quimioterapias más para poder completar el ciclo de 5, estuvo internada casi 6 meses. Sólo salía 10 días después de cada quimioterapia.

En alguna ocasión, la doctora solicitó al hospital un medicamento que no se encontraba ni siquiera en el país, pero la aseguradora, que siempre les respondió de la forma indicada, se hizo cargo de pagar el costo del medicamento, casi 125 mil pesos, y el traslado.

A pesar de que la niña lleva 2 años desde que le diagnosticaron leucemia, hasta el momento su recuperación ha sido notable y todos los estudios dan buenas noticias.

El seguro hasta el día de hoy ha pagado 3 millones y medio de pesos, por lo que el papá de Magaly, quien no tenía muy buenas expectativas al contratar la póliza, nos asegura que tomó la mejor decisión y que se encuentra sumamente agradecido con la aseguradora, pero sobre todo con su agente, Jaime Alvarado, pues él y su equipo de trabajo siempre han estado pendientes de las necesidades de su familia y especialmente de la salud de su hija.

De acuerdo con él, ni vendiendo su casa, su auto y todas sus pertenencias, hubiera podido pagar para salvar la vida de su hija.

A las personas que aún no tienen una póliza de GMM les aconseja que, en vez de comprar lo último en tecnología o irse más de una vez al año de vacaciones, mejor destinen ese dinero a asegurarse, ya que “uno siempre piensa que no le va a pasar nada malo o que tiene los contactos suficientes para poder internar y operar a algún familiar, pero, cuando te pasa, ni el dinero ni tus amigos o conocidos son bastantes para poder salvar la vida de tu ser querido”.

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