Vida & Retiro

Mujeres se abren camino como agentes de seguros

Los padres, además de aportar valores y educación, proveen de ejemplos clave en el desarrollo de cada uno de nosotros. Por ello, al elegir una profesión, contar con su apoyo nos ayuda a generar confianza y alcanzar la satisfacción.

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Julieta y Johanna De Unánue son madre e hija, se han desarrollado profesionalmente como agentes de seguros y forman parte de la Amasfac Sección Guadalajara. Ellas nos cuentan la historia que hay detrás de su pasión por servir a los clientes y de su dedicación a la asesoría.

Julieta tiene 45 años de ser agente de seguros; Johanna, seis. Ambas ingresaron a esta profesión en su segunda década de vida, a la edad de 23 y 27 años respectivamente.

Johanna siempre estuvo familiarizada con el idioma de los seguros, aunque jamás tuvo la idea de dedicarse a esto, puesto que estudió Ingeniería Industrial. Sin embargo, un día decidió ir a trabajar con su mamá. Al principio se dedicaba de manera exclusiva a la administración de cartera, pero, después de un buen consejo, salió a ofrecer seguros. Cambiar el chip de empleado a vendedor le costó trabajo, pero los resultados y el contacto con la gente hicieron que valiera la pena el esfuerzo.

De acuerdo con ella, cuando sus amigos se enteraron de este cambio de profesión, muchos de ellos pensaron que se trataba de algo momentáneo o que simplemente no duraría mucho y que después se dedicaría a buscar un trabajo relacionado con la ingeniería que había estudiado.

Por otra parte, Julieta estudió Contaduría y por invitación de una gran amiga llegó a Grupo Nacional Provincial. Entre las cosas que más le gustan de su actividad está, según sus propias palabras, “el compromiso de dar tranquilidad al asegurado, ya que a la hora que ocupe su póliza no se verá afectada su economía”.

Johanna encuentra satisfacción al formar lazos con la gente que asesora. “Un buen asesoramiento te lleva a crear una relación que, si la mantienes, puede volverse un negocio para toda la vida y, además, hay clientes que se convierten en amigos”.

A pesar de que siempre ha habido gente que las ha apoyado, en el inicio de la carrera de cada una, algunos familiares y amigos no estuvieron de acuerdo con que cambiaran de profesión. Por ejemplo, Julieta recuerda que sus padres no estaban convencidos de que ella se dedicara a esto y que su mamá le decía que hablaba muy feo porque mencionaba enfermedades y fallecimientos al hablar de pólizas de gastos médicos mayores.

En la cartera de estas agentes, los padecimientos cancerígenos ocupan el primer sitio en pagos de gastos médicos mayores, cuyas cuentas son muy elevadas. Varios de los siniestros que las han marcado son de gente muy cercana a ellas.

Ambas han logrado, a partir de compromiso y servicio, ser muy queridas entre sus clientes. El respeto, el humanismo y el profesionalismo las caracterizan. Julieta y Johanna celebran un año más como agentes de seguros.

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