Vida & Retiro

Maximización de pensiones del IMSS por la Ley 73, en la Modalidad 40

Act. Julio Gerardo Verduzco Rodriguez / Socio director de Benefícia-t Consulting S.C. / jverduzco@beneficiat.com.mx

La seguridad social es la base para la obtención de pensiones de retiro que sean suficientes para enfrentar el riesgo de una vida prolongada. Por ello, las cuestiones relacionadas con la Ley del Seguro Social no son un asunto menor. Aunque se suele creer que las pensiones del IMSS son bajas, esto no necesariamente es así.

En este artículo, veremos qué se debe hacer para maximizar la pensión del IMSS por cesantía en edad avanzada y vejez, en la Ley 73, al mismo tiempo que se mejoran las cuantías de las pensiones por fallecimiento e invalidez. Para ello, describiremos los elementos que se deben considerar, desde el punto de vista legal y administrativo.

En México, existen tres generaciones de personas, y cada una vive una experiencia distinta con respecto a la pensión:

  • Ya pensionadas. Gozan de una situación pensionaria definida.
  • En el régimen de transición. Empezaron a cotizar antes del primero de julio de 1997, momento en que la ley cambió, y aún siguen cotizando. Esto significa que tienen un pie en el régimen anterior (Ley 73) y otro en el nuevo (Ley 97).
  • En el régimen actual. Comenzaron a cotizar después del primero de julio de 1997 y se rigen por la Ley 97 o Ley de Afores. Debido al cambio del sistema de pensiones del IMSS, que pasó de un modelo de beneficio definido a uno de costo definido (cuentas individuales), a esta generación solo le queda ahorrar, pues esta es la mejor y única opción para mejorar su pensión, lo cual puede realizar mediante aportaciones voluntarias a la afore o a través de la contratación de planes personales de retiro, con o sin incentivos fiscales.

Una persona de 41 años de edad forma parte de la segunda generación, bajo el supuesto de que empezó a cotizar a los 18 y tiene 23 años en el nuevo sistema, dado que el cambio de ley ocurrió en julio de 1997.

Concept of retirement planning. Pension savings and elderly finaPara saber de forma sencilla si una persona está en el régimen de transición y puede establecer su estrategia de maximización de pensión de retiro, hay que revisar el número de seguridad social, identificar las posiciones tres y cuatro, y leer la cifra de izquierda a derecha, pues indica el año en que la persona comenzó a cotizar.

Si ese número es menor a 97, la persona forma parte de la generación de transición o Ley 73, por lo que puede aplicar la estrategia de maximización de pensiones; si el número es exactamente 97, entonces se tendrá que determinar el mes de inicio de afiliación del individuo, para saber si la estrategia también es válida. Por último, si ese número es mayor a 97, el interesado está en el nuevo régimen (Ley 97 o sistema de cuentas individuales en las afores).

La estrategia de maximización propuesta surge de la fórmula de la ley derogada que, para efectos de cómputo de pensiones de las personas en el régimen de transición, continúa vigente. Dado que el cálculo se basa en constantes y solo hay dos elementos variables, estos últimos dan origen a la estrategia.

La primera variable es la antigüedad de la persona, la cual está determinada por el número de semanas reconocidas por el IMSS, ya que, a mayor antigüedad, mayor pensión.

La segunda variable es el salario pensionable que equivale al promedio aritmético de las últimas 250 semanas de cotización. Esto significa que, independientemente de la carrera salarial que la persona haya tenido durante todo el tiempo que cotizó en la seguridad social, para efectos de jubilación en generación de transición, solo cuentan las últimas 250 semanas.

Además de conocer estas variables, es conveniente recordar los requisitos para que una persona del régimen de transición se pensione: 500 semanas de cotización o más, 60 años de edad o más, y derechos vigentes.

En el IMSS existe la Modalidad 40, que es la continuación voluntaria en el régimen obligatorio, la cual aplica para los seguros de invalidez, vida y retiro por cesantía en edad avanzada –desde los 60 hasta los 64 años– o vejez –de los 65 años en adelante–.

Por cada año que falte para llegar a la edad de 65, la pensión disminuirá en un 5%. Así pues, por ejemplo, si una persona se jubila a los 60, su pensión será del 75%, y si decide hacerlo a los 61, obtendrá el 80%.

Con la Modalidad 40, las personas que dejan de cotizar dan continuidad a sus derechos, pues, al ser dadas de baja por el patrón, se pueden inscribir en este esquema y seguir acumulando semanas para cumplir el requisito de tiempo de cotización o aumentar el salario pensionable.

Para calcular el periodo de conservación de derechos en el IMSS, se divide entre cuatro el tiempo total cotizado y el resultado es contado a partir de la fecha de baja por el patrón. Por ejemplo, si una persona tiene 20 años de semanas reconocidas y su fecha de baja fue el primero de enero de 2015, conservará sus derechos hasta el primero de enero de 2020, esto es, cinco años más, ya que esta es la cuarta parte de los 20 años que tiene de antigüedad en el IMSS, al momento de la baja por el patrón.

El tope que reconoce el IMSS, para efectos de pago de cuotas, es de 25 UMAS, y la persona que se inscribe en la Modalidad 40 debe ingresar con al menos la cuota equivalente al salario que tenía antes de la baja, lo que quiere decir que también puede aportar una cantidad superior. Ante esta posibilidad, se recomienda inscribirse con el máximo monto posible para maximizar la pensión, ya que, como se mencionó, solo se considera el promedio salarial de las últimas 250 semanas.

El último paso de la estrategia consiste en recuperar los saldos de la afore correspondientes a las tres subcuentas que no se utilizarán para pagar la pensión por parte del IMSS: SAR 92-97, si existe, Aportaciones voluntarias, e Infonavit, si tiene saldo.

Pagar mil pesos de pensión vitalicia a una persona de entre 60 y 65 años, equivale, en valor presente neto, a tener en el banco la cantidad ahorrada de 167 mil pesos. Por tanto, si una pensión del IMSS es de 20 mil pesos, el capital para constituirla debería ser cercano a los 3 millones 340 mil pesos, y si la pensión es de 50 mil pesos, el monto ahorrado tendría que ser de alrededor de 8 millones 350 mil pesos. Puesto que estas cantidades no son un tema menor, conviene idear una estrategia basada en la planeación y la asesoría adecuadas.

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