Cuidando Tu Salud, Seguros

La magia de tocar vidas ayudando a la gente a tomar decisiones a tiempo.

Edgar Salomón

Promotor, Socio / Director Grupo Desarrollador Zazueta y Asociados Aguascalientes

El caso que ahora te comparto es uno de tantos en los que la póliza se generó gracias a que un agente insistió a su amigo en que protegiera a su familia con ella. El cliente parecía gozar de una gran parte del éxito personal y profesional con el que todos soñamos: una familia, un patrimonio, la estabilidad económica. Así que, cuando decidió comprar la póliza, fue movido sobre todo por ayudar a su amigo agente, que apenas iniciaba en el negocio.

Una vez que tomó la decisión, se le notificó que, por la suma asegurada, debía cumplir con ciertos requisitos de suscripción médica. Él accedió sin protestar, ya que consideraba que, al tener tan solo 38 años, no habría problema alguno. En los exámenes se valoró un antecedente médico que se atendió a temprana edad, un tumor de Wilms, por el cual perdió un riñón. Esto, a nosotros como intermediarios, nos hizo preocuparnos un poco por su impacto en el estado de salud del candidato. Para sorpresa nuestra, después de la valoración, la compañía decidió emitir la póliza con las condiciones que se habían presentado en la propuesta.

En aquella ocasión, reflexionamos sobre la importancia de que una póliza de vida se compre con salud y se mantenga con dinero.

Unos meses después de la emisión de la póliza, nos notificaron que el cliente había sido hospitalizado y después trasladado a una ciudad más grande. Él, tras una ardua lucha por recobrar la salud, falleció a causa de una enfermedad catastrófica, cáncer de colon.

Entonces surgieron muchas dudas: ¿qué pasó con la valoración médica?, ¿por qué no se detectó ningún indicio de enfermedad a través de los estudios que se realizaron?, y ¿qué pasaría con el pago de la suma asegurada? Poco a poco se fue avanzando en el cumplimiento de los requisitos de atención del siniestro y, después de ejecutar un protocolo de investigación, la compañía resolvió que la reclamación era procedente.

El aprendizaje obtenido de este caso fue duro y nos dejó reflexiones de vida a todos los que participamos en él:

  • Probablemente la suma asegurada contratada no era la indicada para el perfil del cliente, ya que es común que las personas adquieran una póliza sin pensar en la protección adecuada para su familia.
  • Pagar este siniestro generó sentimientos contrarios. Por un lado, la alegría de ofrecer a la viuda y los dos hijos algo de tranquilidad en forma de liquidez; por el otro, la sensación de que la suma asegurada no fue la correcta.
  • Siempre debemos asegurarnos de hacer nuestro trabajo con énfasis en la detección de necesidades, de manera que tengamos la capacidad de presentar al cliente alternativas cercanas a lo que él necesita en temas de protección.
  • Nuestra actividad conlleva un alto contenido social que se traduce en una promesa de amor de quien contrata una garantía de pago hacia sus seres queridos, siempre motivada por aquellos proyectos de vida que le ilusionan o le preocupan.
  • Las decisiones tomadas a tiempo cambian el rumbo de una familia, por lo que nosotros como intermediarios debemos inspirar a los clientes y los prospectos el deseo de que su plan integral de protección y ahorro crezca de manera permanente.
  • Es común que esperemos a estar en una crisis para reaccionar a ella, pero, sin duda, la mejor forma de prepararnos para las situaciones de la vida es tener una actitud preventiva. Conviene disponer de la mayor cantidad de recursos emocionales, espirituales y materiales para afrontar lo que la vida nos va presentando.

Hoy más que nunca es importante conocer las diversas opciones de coberturas que ofrecen los seguros de vida. No debemos esperar a que se presente una situación de crisis, para pensar en lo que se debió haber hecho o decidido ayer. Cuando nos cuestionamos por qué no empezamos a prevenir antes, vale la pena pensar en que el segundo mejor momento para hacerlo es hoy. Identifica los motivos que tengas para sentirte tranquilo; reconoce tu necesidad y reflexiona sobre ella; explora las diversas opciones que el mercado tiene para ti; destina un presupuesto acorde con tu necesidad, y sobre todo toma decisiones a tiempo.

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