Sector Asegurador

El ritmo de los cambios en las cadenas de suministro a nivel global se acelera para generar nuevas oportunidades, según el último informe sigma

  • El desarrollo de cadenas de suministro paralelas para reducir los riesgos del flujo global de bienes/servicios intermedios es una tendencia macroeconómica clave
  • La COVID-19 ha acelerado la tendencia: los sectores de salud, tecnológico, textil, electrónico y de productos básicos de consumo probablemente se encuentran en primera línea
  • Los cambios incluirán mercados de acogida alternativos, principalmente en el Sudeste Asiático, y la repatriación de procesos de producción, en particular, a mercados de EE. UU., la zona euro y Asia avanzada
  • A lo largo de un periodo de transición de cinco años, los cambios tendrán un efecto positivo neto sobre la economía mundial y se anticipa generarán aproximadamente 63 000 millones de USD en primas de seguro globales adicionales

Zúrich, 10 de septiembre de 2020 – Según el último informe sigma «Reestructurar las cadenas de suministro globales para mitigar riesgos y fortalecer la resiliencia» del Swiss Re Institute, las cadenas de suministro globales están experimentando una reestructuración profunda y acelerada. La perturbación del flujo de bienes y servicios intermedios durante las cuarentenas de la COVID-19 ha hecho que gobiernos y fabricantes tomen mayor conciencia de los riesgos inherentes a los actuales y cada vez más complejos procesos de producción globales y especializados. Los fabricantes, por su parte, están acelerando el desarrollo de operaciones en cadenas de suministro paralelas en nuevos mercados de acogida aún manteniendo las bases de producción existentes como medio para diversificar y fortalecer su resiliencia operativa. Los mercados del Sudeste Asiático serán los destinos preferidos como nuevas ubicaciones receptoras. También se producirá la repatriación de algunas actividades a EE. UU., la zona euro y mercados avanzados de Asia.

«La reestructuración de las cadenas de suministro globales se ha convertido en una tendencia macroeconómica clave y la experiencia de la COVID-19 ha acelerado los cambios», declara Jerome Jean Haegeli, economista jefe del Grupo Swiss Re. «Durante la pandemia, las cuarentenas prácticamente paralizaron el intercambio internacional, lo que contribuyó a que los gobiernos fueran cada vez más conscientes de los efectos que pueden tener las perturbaciones en las muy complejas y especializadas cadenas de suministro globales actuales».
El fervor por la globalización experimentó cierta moderación incluso antes de la irrupción de la COVID-19 y afectó seriamente a la movilidad de bienes y personas.  Las catástrofes sufridas durante la última década, como el terremoto y posterior tsunami que sacudieron Japón en 2011 y las inundaciones generalizadas en Tailandia ese mismo año, provocaron costosas interrupciones de las cadenas de suministro en diferentes industrias. El aumento de los riesgos políticos, como nuevos aranceles y la permanente amenaza de una guerra comercial mundial, también llevó a los fabricantes a replantear sus estrategias de aprovisionamiento y producción globalizadas.

Cadenas de suministro paralelas y estrategias de aprovisionamiento duplicadas

La reestructuración de las cadenas de suministro es también una cuestión de resiliencia nacional. Por ejemplo, la crisis de la COVID-19 puso de manifiesto de manera muy inmediata las vulnerabilidades en la cadena de suministro de fabricación de equipos médicos. Las respuestas de los gobiernos a la pandemia han mostrado a nivel mundial que en tiempos de crisis la cooperación internacional puede verse interrumpida, ya que los países establecen sus prioridades según sus necesidades internas, especialmente para garantizar un acceso seguro a suministros vitales.

Desde una perspectiva comercial, la fuerza que impulsa la reestructuración acelerada de las cadenas de suministro globales es la necesidad que tienen los fabricantes de reducir el riesgo de sus operaciones. En las 20 economías más grandes del mundo, un 40-80 % de las exportaciones están integradas en la cadena de suministro global[1] y, dentro de esta, China se erige como el mayor centro de producción mundial. Se crearán cadenas de suministro paralelas debido a la diversificación de la presencia manufacturera de las empresas en nuevas ubicaciones al tiempo que conservan las operaciones existentes en China y otras regiones, en un esfuerzo por fortalecer la resiliencia operativa.

Los mercados del Sudeste Asiático probablemente serán el destino preferido como nuevas ubicaciones de acogida dada la robustez de su potencial de crecimiento y la competitividad de los costes laborales. Vietnam encabeza la lista de lugares alternativos de fabricación. Los países con una composición de la industria similar al sector de exportación chino y/o acuerdos de libre comercio con EE. UU., la UE y Japón también saldrán ganando. En esta línea, México y Brasil se beneficiarán como proveedores de EE. UU.

Los sectores de salud, tecnológico, textil, electrónico y de productos básicos de consumo se situarán en primera línea de la reestructuración de las cadenas de suministro, que también implicará cierta repatriación de actividades de producción a mercados avanzados. Nuevas tecnologías como la robótica pueden simplificar y acortar las cadenas de suministro. Por ejemplo, gracias a los avances en impresoras industriales 3D se pueden realizar prototipos rápidamente y pedidos a pequeña escala sin comprometer la calidad. Esto permite una fácil diferenciación de los productos y una fabricación más cercana al cliente. Estados Unidos, la zona euro y los mercados de Asia avanzada serán los más beneficiados por la repatriación. Dando por sentado que estos cambios tardan en surtir efecto un periodo de transición de cinco años, Swiss Re Institute estima que el crecimiento del producto interior bruto (PIB) en los mercados de acogida alternativos de los procesos de producción aumentará un 0,7 % anualmente. En los mercados de repatriación, el crecimiento aumentará un 0,2 % anualmente.

Impacto del crecimiento global y de China
Según el informe sigma, los cambios en las cadenas de suministro globales generarán un valor de inversión y exportación combinado de cerca de 1 billón de USD en las ubicaciones de producción alternativas durante el periodo de transición de cinco años. El crecimiento global aumentará un total estimado del0,2 % al año en ese periodo. En China, el gobierno probablemente aprobará estímulos fiscales adicionales para mejorar la demanda nacional y así compensar la pérdida de algunas actividades de producción trasladadas a mercados alternativos y promover la deseada transición desde una estrategia de crecimiento orientada a la exportación a una guiada por la demanda interna.

Swiss Re Institute prevé que tras el desplome en el primer trimestre como consecuencia de la cuarentena, el crecimiento del PIB en China se recuperará con fuerza. Se espera que el crecimiento real anual se mantenga en territorio positivo con un 2,7 % en 2020, y que repunte hasta el 7 % el próximo año. En cambio, el crecimiento en EE. UU. y la zona euro se espera siga en territorio negativo este año debido a la flexibilización más postergada de las medidas de cuarentena en estos mercados. Está previsto que la recuperación después de la COVID-19 impulse el crecimiento hasta un 4,2 % en EE. UU. y un 4,8 % en la zona euro en 2021.

Seguro para fortalecer las cadenas de suministro

La reestructuración de las cadenas de suministro también tendrá importantes implicaciones para las aseguradoras, ya que generará nueva demanda de coberturas de protección de riesgo y proporcionará nuevas oportunidades al sector para respaldar la resiliencia económica global. El seguro desempeña una función esencial en la gestión de riesgos de las cadenas de suministro. Las coberturas de daños no físicos, interrupción de negocio contingente y cadena de suministro pueden compensar las pérdidas ocasionadas por incidencias sobre los proveedores.

«Para las aseguradoras que quieren cubrir exposiciones de interrupción de negocio, cuanta más transparencia haya en los flujos de las cadenas de suministro, más asegurable se vuelve el riesgo», comenta Gianfranco Lot, director de Reaseguro Global en Swiss Re. «Con este objetivo, el sector está ampliando sus capacidades de tecnología digital para procesar y comprender mejor todos los datos estructurados y no estructurados relacionados. La idea que está detrás del Swiss Re Digital Market Center es el desarrollo de herramientas a gran escala para predecir y gestionar exposiciones y, por tanto, facilitar el desarrollo de innovadoras soluciones de protección de riesgo».

El informe sigma calcula que el efecto total sobre la renta por el mayor crecimiento generado por la reestructuración de las cadenas de suministro generará volúmenes de primas globales adicionales de alrededor de 63 000 millones de USD acumulativamente durante el periodo de transición de cinco años. Esto incluye un estímulo puntual de 1200 millones de USD generado por nueva demanda de coberturas de ingeniería durante la fase de construcción de fábricas e infraestructura asociada, y 9000 millones de USD para seguro comercial en la fase operativa de las nuevas instalaciones.

Notas a los redactores

Swiss Re
El Grupo Swiss Re es un proveedor líder a nivel mundial de reaseguros, seguros y otras formas de transferencia de riesgos basadas en los seguros, que trabaja para hacer un mundo más resiliente. Prevé y gestiona riesgos, desde catástrofes naturales al cambio climático, pasando por el envejecimiento de la población y los delitos cibernéticos. El objetivo del Grupo Swiss Re es promover el desarrollo y progreso de la sociedad, creando nuevas oportunidades y soluciones para sus clientes. Con sede en Zúrich, Suiza, donde fue fundado en 1863, el Grupo Swiss Re opera a través de una red de más de 80 oficinas en todo el mundo. Está organizado en tres unidades de negocio, cada una con una estrategia distinta y un conjunto de objetivos que contribuyen a la misión global del Grupo.

[1] Una de las medidas comunes de la integración en cadenas de suministro globales es el índice de participación en la Cadena de Valor Global, que resume el valor añadido nacional en exportaciones extranjeras (participación progresiva) y el valor añadido extranjero en exportaciones nacionales (participación regresiva). El valor va de 0 a 100. Cuanto más alto es el valor, mayor es la participación del país (es decir, el comercio de productos intermedios predomina en el comercio total).

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