Seguros

Revisa bien la Modalidad 40 de pensiones del IMSS

Iván Manuel Navarro Morales / Twitter @NMIM4218

No todo lo que brilla es oro. La Modalidad 40 no siempre beneficia a los asegurados regidos por la Ley del Seguro Social de 1973, es decir, a aquellos que comenzaron a cotizar antes del 30 de junio de 1997. Se dice, rumora e incluso afirma que cualquiera de estas personas puede lograr pensiones de 50 mil pesos mensuales o más, siempre y cuando realice aportaciones de 5000 a 6700 pesos cada 30 días. Esto refieren y anuncian diversos medios, tanto despachos laborales como agencias noticiosas. Además, existe la creencia de que con este seguro voluntario se obtiene esa increíble pensión en poco tiempo y como por arte de magia.

Esta información es una verdad a medias, ya que nadie te explica que, en la mayoría de las veces, la pensiones por cesantía y vejez, amparadas bajo el régimen obligatorio de la Ley del Seguro Social del 12 de marzo de 1973, usan tres factores para el cálculo de la pensión: semanas cotizadas, salario promedio y edad cumplida. De estos tres, el más importante es el primero, ya que afecta demasiado el cálculo del monto a recibir.

Dejando de lado los tecnicismos que el art. 167 de la Ley del Seguro Social de 1973 y los reglamentos establecen para calcular la pensión, este régimen está diseñado con una armonía casi perfecta para que se cumpla a cabalidad lo que el legislador previó en los años setenta: una vida laboral activa de al menos cuatro décadas y la posibilidad de recibir una pensión por cesantía involuntaria a partir de los 60 años. Por tanto, se basa en tres consideraciones:

  1. La pensión por vejez se otorga a partir de los 65 años de edad y la pensión por cesantía se da a quien no alcanza dicha edad, pero ya cumplió 60 y dejó de laborar. Las personas que eligen la segunda opción no gozan de una pensión al 100%, puesto que la ley establece que, en este caso, les corresponde un 75% del salario promedio de los últimos cinco años. La idea era que un trabajador comenzara su vida laboral entre los 18 y los 20 años de edad, y que no dejara de cotizar hasta alcanzar los 65 años, es decir, hasta cumplir entre 40 y 45 años de servicio (de 1800 a 2000 semanas aproximadamente). Existía una visión muy equivocada sobre la economía mexicana y no se previó que la informalidad crecería de forma desmesurada.
  2. Para gozar de una pensión acorde con tu edad y salario, debes haber cotizado al menos 1800 semanas. De manera que, por ejemplo, si ganas 10 mil pesos mensuales durante los últimos cinco años, cumples con esta cantidad mínima de semanas cotizadas y te pensionas a los 60, tendrás en promedio 7500 pesos de ingreso mensual; sin embargo, si solo tienes 500 semanas, obtendrás un monto mensual de 4100 pesos.
  3. La Modalidad 40 es un seguro voluntario que no da servicio médico, es decir, solo te ayuda a generar más semanas cotizadas, para lo cual te ofrece la posibilidad de aportar voluntariamente una cantidad basada en el sueldo que había registrado tu patrón ante el IMSS o en hasta 25 veces un salario mínimo (art. 219 de la LSS de 1973). Este seguro no presenta tiempos mínimos o máximos de cotización, ni mucho menos impedimentos de contratación por edad. En la Modalidad 40, tú eres tu propio patrón, por lo que determinas el ingreso con el que serás registrado en el IMSS y con el que se calculará tu pensión en caso de que llegues a la edad de retiro o cesantía por incapacidad para trabajar.

En conclusión, la Modalidad 40 te ayuda a mejorar tu pensión en gran proporción, siempre y cuando tengas una adecuada cantidad de años cotizados, ya que, de lo contrario, te dará desagradables sorpresas. Muchas personas nos visitan porque pagaron un promedio mensual de 6500 pesos durante cinco años, pensando que obtendrían una pensión de más de 50 mil pesos, y no alcanzaron ni una de 7000. Para valorar si te conviene pagar la Modalidad 40, debes tanto analizar el capital disponible y las semanas cotizadas como contar con un asesor certificado, que tenga licencia, para que calcule tu pensión de manera segura. Las semanas cotizadas son la principal causa de demandas al IMSS, por su negligencia al cuantificarlas y reconocerlas. En la siguiente edición abordaremos este último tema.

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