Sector Asegurador

Memorias a Don Joaquín Brockman

Marian Reyes Vera y Sra. Vera / Motivadas y felices en Quálitas Toluca

En 1994 tuve la dicha de conocer a un gran líder, Joaquín Brockman. Yo soy una mujer honrada y trabajadora, pero necesitaba una oportunidad para demostrar mis habilidades y lealtad. Como él vio esto en mí y yo manejaba una siniestralidad extraordinaria del 13% en mi cartera, me ofreció integrarme al equipo de Quálitas en el 2000, para convertirme en su agente número dos en Toluca, Estado de México. Entonces, decidí iniciar esta aventura junto con mi hija María Antonieta.

El Lic. Brockman me dio la capacitación durante un viaje a Puebla, donde se encontraba una de las primeras oficinas. Él me platicaba su experiencia y visión, me explicaba cómo debía manejar la oficina para alcanzar de una manera muy fácil los objetivos y me enseñaba el modelo de negocio. No se me dificultó nada entender sus enseñanzas y darles sentido laboral y personal, porque él siempre demostraba confianza, perseverancia y humildad.

Para Joaquín era muy importante no perder el objetivo, así que se mantenía al pendiente de lo que este conllevaba. Por eso teníamos reuniones constantes en las que me formulaba preguntas sobre la meta que yo quería alcanzar. Él se acordaba perfectamente de lo que yo contestaba y mostraba un compromiso total con mi hija y conmigo. Por ello, nunca he defraudado la confianza que depositó en nosotras.

El Lic. Brockman siempre encontraba la manera de dejarnos felices cuando terminábamos de conversar con él. Además, él estaba abierto a escuchar nuestras necesidades y apoyarnos con rumbos claros y alicientes que no necesariamente eran económicos, pues tenía una gran visión, así como calidez humana y humildad.

Elisabeth Vogt de Weber / Directora general y CEO en Protección Dinámica Agente de Seguros y de Fianzas

Mi relación personal y laboral con Joaquín Brockman se originó hace mucho tiempo. Juntos trabajamos para lograr la integración de los agentes personas físicas y morales dentro de la Amasfac, lo que ha permitido que esta institución sea un factor determinante en el desarrollo de nuestra industria. Además, tuvimos una gran comunicación cuando él se propuso crear Quálitas, empresa que bajo su dirección alcanzó grandes dimensiones. Siempre recordaré con mucho cariño a mi amigo.

Araceli Valdez / Directora de la USEM

En febrero de 2017, JA México reconoció a Joaquín Brockman con el galardón Fuego de Vida. La intención de este premio es inspirar a jóvenes empresarios, pues los premiados son personas que motivan y sirven de ejemplo.

En 1986, Joaquín ingresó en la Unión Social de Empresarios Mexicanos (USEM), donde tomó el Diplomado de Formación Social. Tiempo después, al entender el sentido de esta institución, se acercó nuevamente a ella porque, aunque ya había llevado a Quálitas a ser la empresa número uno del ramo de autos en México, reconoció que había dejado de lado la parte humana. Así que la USEM inició un programa integral de transformación de los colaboradores de Quálitas. Más de 6 mil personas, entre ajustadores y directivos, participaron en el proyecto y agradecieron a Joaquín por la oportunidad de desarrollarse en un ámbito distinto.

Él apoyó las causas de la USEM. De hecho, realizó un donativo para que los colaboradores de esta institución tuvieran instalaciones más dignas y se había previsto que, en el curso de 2021, él impartiera un módulo sobre la nueva forma de entender a las empresas, lo cual desafortunadamente ya no será posible.

Carlos Latorre / Miembro destacado de la Amasfac y la USEM

El 2 de febrero, más de 1800 almas nos conectamos para escuchar la misa en honor a Joaquín Brockman, que ofreció el padre Carlos Vigil. Durante la celebración, él nos invitó a preguntarnos qué mensajes nos había dejado Joaquín. Yo no pude evitar pensar que, al conocerlo como líder de Quálitas y verlo en la Amasfac, la USEM, la AMIS y JA México, me dejó la idea de que es posible ser un empresario apóstol. Este exitoso ejecutivo, emprendedor innovador, gran ser humano y ejemplo a seguir era auténtico, sencillo, franco y humilde; ponía a la persona en el centro de todo lo que hacía, confiaba en la palabra de la gente y permitía que cualquiera se le acercara.

Joaquín se formó en Brockman y Schuh, donde aprendió de su papá. Ellos dos, junto con su hermano Ricardo, lograron que esta empresa se convirtiera en el corredor de seguros más grande e importante de México. Cuando Marsh adquirió la compañía, Joaquín tuvo que elegir entre quedarse allí o empezar un proyecto que lo inquietaba desde hace mucho, Quálitas.

Para él, era muy importante ofrecer un excelente servicio, enseñar a los clientes a usar sus pólizas y lograr que estas funcionaran de forma adecuada. Su modelo de apertura de oficinas fue disruptivo, ya que estas no solo adquirieron la capacidad de vender, sino también la autoridad de suscribir y atender siniestros. Joaquín logró replicar su liderazgo en cada una de ellas, pues siempre estaba en el frente de batalla y en la realidad.

Cuando fue presidente de la Amasfac, él viajó por todo el país para conocer las necesidades e inquietudes de los intermediarios. Joaquín trabajaba para sus asegurados y se enfocaba en los agentes de seguros, con quienes formó una red de socios y amigos.

Joaquín era muy cercano a todos nosotros, pero también era un crítico de la industria, que en cada oportunidad señalaba cómo podría mejorar el servicio a clientes. Además, él participó activamente en el gremio de agentes. Recuerdo que, cuando se vendió Seguros Monterrey New York Life y se decidió que esta empresa ya no operaría el ramo de autos, Joaquín compró la cartera.

Rodolfo García / Gerente general de Quálitas Perú

En 1999, me acerqué a Quálitas por recomendación de Óscar García y tuve la oportunidad de conocer a Joaquín Brockman, quien me invitó a ser director de oficina. En ese entonces, la compañía llevaba pocos años operando y aún no era tan conocida; sin embargo, la manera en que él me explicó la filosofía de la empresa y me mostró la sencillez de sus conceptos me hizo ver que se trataba de una gran oportunidad, así que decidí aceptar.

A través del tiempo, observé la transformación de la compañía bajo el liderazgo de Joaquín: el crecimiento hasta convertirse en la líder del ramo de autos; la institucionalización como empresa pública y parte del IPC de la BMV; el despliegue de desarrollos tecnológicos para dar un mejor servicio que la competencia; la expansión geográfica, y la internacionalización.

Pareciera que el camino de Quálitas ha sido sencillo, pero Joaquín tuvo que viajar como ningún director general de aseguradora mexicana lo ha hecho. Él se comprometía con sus agentes y los acompañaba a vender. Gracias a la constante comunicación con directores de oficina, agentes y clientes se nutría de ideas para mejorar la compañía, las cuales ponía en práctica. Quálitas es la síntesis de las observaciones recogidas por años a través de la interacción con clientes y socios.

En 2018, Joaquín me ofreció la oportunidad de liderar la subsidiaria en Perú. En términos sencillos, la meta era replicar el modelo de negocios de México y adaptarlo al mercado local en un muy corto plazo. Desde octubre de ese año, los viajes de Joaquín a Perú eran constantes, pues nos reuníamos con agentes, clientes, instituciones financieras y autoridades, al igual que como lo hacía en México, para presentar a Quálitas, demostrar que íbamos a sumar en el mercado asegurador peruano y así ganarnos la confianza de nuestros socios estratégicos de negocio.

Sin lugar a dudas, el momento que más disfrutaba del trabajo de Joaquín era cuando estaba rodeado de agentes de seguros. Se daba el tiempo para explicar la pirámide de servicio, el pilar más importante de la filosofía de la compañía; resolvía las dudas sobre cómo una aseguradora especializada podía ser exitosa, y transmitía la seguridad de quien sabe lo que hace. La parte fundamental de sus reuniones era la retroalimentación que recibía de los agentes.

La muerte de Joaquín significa una gran pérdida para el mercado asegurador internacional. El éxito que logró se debió a su aguda inteligencia, audacia y sencillez. Ahora toca a cada colaborador de la compañía honrar su memoria, trabajar de acuerdo con la filosofía de Quálitas y hacer más grande su legado.

María del Carmen Góngora Melchor / Subdirectora de Actuaría

En 1994 tuve la fortuna de conocer a don Joaquín Brockman Lozano, quien dejó una huella imborrable en mi vida profesional al brindarme la oportunidad de formar parte de Quálitas. Desde que comencé a trabajar en la primera oficina que tuvo la empresa, en la colonia Del Valle, me he sentido privilegiada y he experimentado un reto constante.

Durante mis casi 27 años de trayectoria en esta empresa, el Lic. Brockman me dejó valiosos aprendizajes personales y profesionales: respetar a todos; dar un servicio de calidad; trabajar por lo que creo, aunque implique un enorme reto; romper esquemas; lograr credibilidad; ser tenaz; mantener la fe en mis proyectos; buscar la mejor solución a los retos diarios, para salir adelante y sobreponerme, y nunca perder de vista ni descuidar el trato personalizado para satisfacer las necesidades de agentes y asegurados.

Siempre daré gracias por haber coincidido con Joaquín Brockman Lozano.

José Luis Gaspar / Amigo por más de cuatro décadas

Conocí a Joaquín en 1975, cuando él trabajaba en el bróker de seguros más grande de ese tiempo, Brockman y Schuh, que fundó su papá junto con otros socios. Recuerdo que los dos tenían la misma sonrisa. El padre hizo crecer aquella institución y, con el ejemplo, heredó al hijo los principios y valores para convertir sus ideales en realidad.

En aquellos años, el joven Joaquín ocupaba el puesto de gerente administrativo y siempre se mostraba muy amable y comprensivo con los empleados. Él no solo se interesaba en los asuntos de la compañía, sino también en los problemas personales de quienes trabajaban allí.

Solíamos conversar y compartir ideas sobre la administración de riesgos, un área que le entusiasmaba. Como tomé la decisión de trabajar en la Administración de Riesgos de Banca Comex y Banco Mexicano, Joaquín me invitaba a comer y reflexionar.

A lo largo de las pláticas que teníamos en la década de los setenta, Joaquín demostraba interés en el ramo de autos. Aunque se decía que este era malo, él pensaba lo contrario. En esa época solo había una aseguradora de automóviles, llamada Seguros Chapultepec, que tenía muchos problemas, pues no era rentable. Él afirmaba que el inconveniente era la mala administración.

Joaquín había soñado tanto con administrar una aseguradora que nunca se rindió, a pesar de que enfrentó muchos problemas cuando comenzaba a materializar su deseo, pues competía con las grandes compañías de ese tiempo. Él confiaba en que la clave del crecimiento era brindar un excelente servicio. Creo que esa filosofía logró convertir su sueño en realidad.

Joaquín Brockman Obregón logró colocar su apellido en el nombre de Marsh Brockman, subsidiaria de la corredora de seguros más grande del mundo, conformada por la unión de Mercer y Marsh & McLennan. Así como él, Joaquín Brockman Lozano, su hijo, nos enseñó a perseguir los sueños.

Descansa en paz, amigo Choco. En mi mente resonará siempre la idea que tantas veces expresaste: “En la vida no es suficiente esforzarte, pues tienes que comprometerte con tus sueños, tu trabajo y tu familia”.

Gabriela Romero Toledo / Admiradora y asistente ejecutiva por 14 años

Cuando Lupita Saad me propuso trabajar como asistente del licenciado Joaquín Brockman, me sentí desconcertada porque no sabía cómo sería estar cerca de la persona más importante de la compañía. Al poco tiempo experimenté una gran sorpresa, pues me encontré con un extraordinario ser humano. Él tocaba la vida de la gente dentro y fuera de Quálitas, y siempre estaba dispuesto a ayudar a quien merecía una oportunidad. A su lado conocí una enorme cantidad de personas, causas y proyectos, que apoyó de diferentes maneras, pues él confiaba en los demás.

Yo admiraba sobre todo su compromiso con lo que hacía. En una ocasión, al preguntarle por qué trabajaba tanto, me dijo que en la vida era necesario no solo esforzarse, sino también comprometerse con los sueños, el trabajo y la familia. Esa fue una de sus mayores enseñanzas. Antes de ser su asistente, yo tenía la idea de que una persona totalmente realizada debía disfrutar de sus logros. El licenciado Joaquín era diferente, pues su sentido de responsabilidad y servicio, pilar de su filosofía laboral y personal, lo llevó a dar lo mejor de sí mismo hasta el final.

Su inesperada partida no me dio la oportunidad de despedirme y agradecerle tantas cosas compartidas. Sin embargo, me consuela pensar que, desde donde se encuentre, seguirá cuidando de sus colaboradores y de esta gran empresa, Quálitas.

José Antonio Arroyo Mercado / Compañero de viajes y representante en Morelos

El licenciado Joaquín Brockman Lozano era una persona asombrosa y muy querida en el sector asegurador. Ingresé a Quálitas en junio de 1996 y tuve el gusto de verlo por primera vez en la oficina de la calle Capulín, en la colonia Del Valle, donde fundó esta gran empresa de seguros en el ramo de automóviles. Durante varios años viajé por carretera con él a diferentes estados de la república mexicana, para inaugurar 78 puntos de atención. En agosto de 2001 me asignó la representación de las sucursales de Cuernavaca y Cuautla, las cuales tengo a mi cargo junto con las de Taxco y Jojutla.

Este gran hombre se caracterizaba por la sencillez, así como por la practicidad con la que veía los problemas y les daba solución. Su tenaz enfoque en el servicio provocó que Quálitas, compañía que desde el principio se ha dedicado exclusivamente a los automóviles, rompiera paradigmas en una época en la que nadie apostaba por este ramo. ¡Es impresionante ver en dónde se encuentra Quálitas en 2021! Esto es gracias a la filosofía del Lic. Joaquín Brockman, la cual se mantendrá en la aseguradora.

Nos has dejado un gran legado. Tienes un sitio muy especial en mi corazón porque eras un buen amigo y un enorme maestro. Doy gracias a Dios por haberme permitido conocerte. Descansa en paz.

Rafael Ornelas / Discípulo agradecido y representante en Monterrey

Durante un poco más de 55 años en el sector, Dios me ha permitido conocer importantes figuras del seguro, de las cuales guardo valiosas enseñanzas. Pepe Covarrubias, Clemente Cabello, Óscar Ortiz, George Holden y, sobre todo, Joaquín Brockman influyeron en mi desarrollo profesional y humano.

Él era una persona muy importante para mí porque era un amigo que me escuchaba, aconsejaba, animaba y apoyaba siempre que lo requería, pues tenía un gran corazón, y porque me brindó la oportunidad de compartir su sueño y colaborar con un granito para hacer de Quálitas la empresa líder del ramo de autos.

Joaquín era un jefe exigente, pero predicaba con el ejemplo. Él estaba acostumbrado a llegar temprano, darte una respuesta oportuna y tomar decisiones puntuales y asertivas. Este emprendedor y visionario del seguro tenía un gran liderazgo y basó su concepto de negocio integral en el control de costos y la excelencia en el servicio. Él me enseñó que nuestro cliente más importante es el agente, por lo que debemos apoyarlo y facilitarle su trabajo.

Nunca olvidaré que, cuando le expresé mi intención de retirarme, me dijo: “No lo hagas. Debemos seguir hasta que el cuerpo aguante”.

Blanca Velázquez / Aprendiz y directora metropolitana

Fueron muchísimas las enseñanzas que me dejó, entre las cuales se encuentran tres: 1) se debe abonar a la cuenta emocional de agentes y clientes, es decir, buscarlos con frecuencia y apoyarlos siempre, porque con esto se genera compromiso y lealtad, 2) el agente es un comprador de seguros, no un vendedor, así que para ser exitoso debe buscar las mejores opciones para sus clientes, independientemente de sus ingresos o incentivos, y 3) dedicarse a mejorar el servicio y buscar que este sea de excelencia genera ventas de manera automática.

Rosa María Morales / Pionera y directora general en Costa Rica

En 1997, mientras fungía como directora ejecutiva de Reaseguros Alianza, recibí la visita de Juan Murguía Pozzi, quien iba acompañado de Joaquín Brockman, pues quería presentármelo.

Antes de ese encuentro, yo tenía una idea equivocada, pues pensaba que todos sabíamos quién era Choco Brockman, pero él no necesariamente nos conocía. La verdad era que su tremenda agudeza le permitía leer muy bien a las personas. El licenciado se presentó con sencillez. Tenía una amable sonrisa y una mirada muy observadora.

En ese momento, la reaseguradora estaba buscando socio, ya que, aunque habíamos crecido muchísimo, requeríamos 500 millones de dólares de capital para competir en España, pues la banca de inversión nos había presentado dos propuestas muy interesantes.

Juan Murguía había invitado a Choco con la intención de ofrecerle un reaseguro; sin embargo, Joaquín no buscaba eso, sino venderme acciones de Quálitas, una empresa especializada en autos. Me sorprendió su oferta porque yo no tenía ni la menor idea de ese mercado.

Tiempo después, yo me fui a Zúrich para trabajar en el proyecto Swiss Re. Quálitas firmó finalmente un contrato de reaseguro con esta empresa, porque se estaba posicionando muy bien en el mercado y experimentaba un crecimiento que nadie esperaba.

Muchos directivos y ejecutivos no habían creído en la propuesta de Joaquín, porque pensaban que sería un fracaso rotundo competir en un mercado que perdía dinero y emitía pólizas de autos por servicio, es decir, brindando otros ramos a cambio. Sin embargo, gracias a la disrupción asociada a una forma distinta de ver el negocio, Joaquín fue cosechando triunfos junto con otros accionistas que de manera muy contundente empezaron Quálitas con él, pensando más en el servicio dado a agentes y corredores que en el proporcionado a los asegurados. Javier Laris y Wilfrido Castillo lo acompañaron.

Joaquín ofreció a Wilfrido un modelo increíble de negocio, que estaba fuera de lo común, era totalmente disruptivo y, efectivamente, se enfocaba en el servicio y el control de costos. Fue así como Quálitas se posicionó de manera distintiva. Yo tuve la fortuna de reunirme con ambos. Sus charlas eran muy interesantes por la forma en que visualizaban el mercado y detectaban las oportunidades. Definitivamente su visión de negocio era única.

En 2001, mientras yo trabajaba con varios proyectos a nivel Latinoamérica, me acerqué a Joaquín porque buscaba una asociación con él, ya que existían oportunidades de crecimiento en la región para las aseguradoras, pues las grandes empresas de consultoría no tenían la estructura de costos para atender mercados pequeños.

En 2003, después de múltiples reuniones, muchas de ellas con Martha Macias, para presentar el comportamiento del mercado latinoamericano, Quálitas tomó la decisión de establecer un proyecto internacional con un cliente relevante en México.

Joaquín me invitó a dirigir la internacionalización de la empresa hacia el sur, así que visitamos muchas aseguradoras, dueños, directivos y autoridades para confirmar que el proyecto de expansión de Quálitas era estratégico y para entregar “una llave en mano”, es decir, una aseguradora funcional desde el inicio.

Joaquín tuvo la paciencia, la confianza y la entereza para permitirnos crecer en el extranjero. Él viajó para conocer a agentes y mercados. Siempre mostraba una humildad férrea, a pesar de su amplio conocimiento y agudeza observadora. Tenía la capacidad de transmitir y comunicar de forma cálida y poderosa, a través de palabras simples y transparentes.

Joaquín se ganó a agentes, autoridades, mercados e incluso competidores, y construyó una empresa que ni él imaginó. Nos hizo sacar lo mejor de nosotros mismos. Él conocía a los colaboradores de cada lugar y se interesaba en sus necesidades o problemas.

Si el mercado se dirigía a la derecha, nosotros debíamos ir hacia otra dirección, porque, en sus propias palabras, “no queríamos ser la empresa más grande, sino ser diferentes y los mejores”. Teniendo en mente esto, definió un mecanismo basado en el servicio y el control de costos, que nos ha llevado a tener éxito en cada mercado que hemos tocado.

El proyecto de internacionalización de Quálitas inició en El Salvador. Allí formamos un comité con dos agentes y dos corredores locales, quienes nos ayudaron a entender cómo funcionaba el mercado y las pólizas, así como a descubrir de qué manera podríamos causar una disrupción. El 5 de diciembre de 2008 se emitió la primera póliza en esta nación.

En ese mismo año, Joaquín y yo visitamos a Tomás Soley y Javier Cascante para presentarles el proyecto. Ellos aún no eran jefes, pues no existía la Superintendencia, pero de esa forma comenzamos a generar confianza en el mercado costarricense. Además, Avanto Correduría de Seguros nos apoyó con la información del sector, lo que nos permitió crear un comité para definir cuál sería la estrategia a seguir para llegar a Costa Rica. Finalmente, el 23 de junio de 2011 emitimos nuestra primera póliza en este país.

Quálitas logró ocupar un lugar privilegiado en cada país porque detrás de ella estaba un gran líder. Ahora nosotros seguiremos llevando adelante este gran proyecto. Para ello mantendremos la filosofía de especialización, dispersión a través de oficinas de servicio al cliente, excelencia y control de costos.

Gracias, Joaquín, por lo que nos permitiste realizar, aprender, lograr, generar y entender, así como por la gran oportunidad de servir de manera magistral a nuestros agentes y corredores. Tu humildad y tu deseo incansable de hacer las cosas bien seguirá siendo nuestra motivación continua. Muchas gracias por ser nuestro líder y ejemplo trascendental.

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