Ajustes, Daños e Indemnizaciones

Cobertura de gastos extraordinarios, un amortiguador en el siniestro de daños

Wylie Vielma Delgadillo / wylie.vielma@gmail.com

Estimado lector, en un artículo anterior señalamos que, en caso de siniestro, la cobertura de pérdidas consecuenciales debe ser considerada como una fuente de unidades sanguíneas para la empresa, pues esta es la forma más simple de comprender cómo y para qué sirve. En esta ocasión hablemos de la cobertura de gastos extraordinarios del seguro de daños, pues en la mayoría de las ocasiones no sabemos con certeza para qué sirve, así que no consideramos prioritaria su instalación.

Imagina una empresa que se dedica a la venta de artículos de papelería, cuyo valor de contenidos en inventarios es de 35 millones de pesos y cuya póliza de seguros cuenta con las coberturas a todo riesgo de incendio, TEV y riesgos hidrometeorológicos. Piensa en una tormenta fuera de lo común, que provoca una inundación y afecta la zona del almacén de la empresa, por lo que hay 1.2 metros de altura de agua acumulada y la mercancía podría perderse o afectarse de tal manera que sea imposible comercializarla, pues el papel es demasiado sensible a la humedad. El empresario, una vez que dé aviso del siniestro, debe iniciar un proceso de mitigación de daños. Si tú fueras él, también harías lo posible por evitar más afectaciones.

En este escenario se activa la cobertura de gastos extraordinarios, que opera como un útil amortiguador para atenuar el siniestro o contener sus efectos, pues se puede utilizar, por ejemplo, para contratar, rentar o comprar las bombas necesarias de extracción de agua, contar con personal emergente de limpieza, incluso 24/7, y desazolvar. En otras palabras, la cobertura de gastos extraordinarios es un amortiguador porque permite pagar las necesidades emergentes y urgentes que mitiguen los riesgos.

La aplicación oportuna de esta cobertura constituye una diferencia muy importante, pues los daños a la mercancía se vuelven mínimos o nulos, ya que se reduce la exposición de esta al elemento que la afecta. Además, al no presentarse un daño mayor, se impide la paralización de actividades de la empresa, lo que a su vez evita tanto una alta indemnización como los consiguientes deducibles y coaseguros que esta cobertura dispone en su forma convencional de operación.

Ahora imagina una empresa que comercializa carnes, cuyos contenidos tienen un valor de 5 millones de pesos y son perecederos, por lo que deben conservarse rigurosamente en refrigeración o congelación. Piensa en un evento hidrometeorológico como el del caso anterior, que provoca, además de la inundación, daños en el transformador, por lo que los sistemas de refrigeración y congelación dejan de operar, a pesar de que el frío es vital para las carnes.

Una vez reportado el siniestro, es muy importante atenuar las posibles pérdidas por este evento. Una solución efectiva es arrendar o comprar una planta eléctrica de emergencia, que funcione con gasolina o diésel. De esta forma, la operación de los equipos de refrigeración y congelación de mercancía se reactiva y la carne, médula espinal del negocio, se conserva en condiciones óptimas para ser comercializada.

¿Cuánto tiempo es necesario para reparar o reponer el transformador afectado? No sabemos, pero la cobertura de gastos extraordinarios funciona de nuevo como un valioso amortiguador que atenúa pérdidas, pues impide la paralización de actividades de la empresa y evita la necesidad de activar otras coberturas, como la de pérdidas consecuenciales por sueldos, salarios y gastos fijos, al reducir o anular los daños en las carnes por falta de frío.

La cobertura de gastos extraordinarios es totalmente independiente de la de pérdidas consecuenciales. Cada una tiene su propio objetivo y materia de prestaciones. No se sustituyen entre sí. Ambas deben quedar instaladas en todas las pólizas empresariales.

Puesto que la cobertura de gastos extraordinarios es un verdadero amortiguador que atenúa daños físicos y pagos, todos salen beneficiados: el asegurado, porque no para sus actividades ni debe entrar en un proceso de ajuste para el pago de sus pérdidas como consecuencia del siniestro; la compañía aseguradora, dado que no debe entregar un cheque por el total de los contenidos dañados, y el agente, ya que se vuelve confiable debido a que su adecuada asesoría permite la continuidad operativa de la empresa.

Reflexiona sobre qué tan importante consideras esta cobertura. ¿La instalas después de detectar las necesidades de tus clientes?

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