Ajustes, Daños e Indemnizaciones

Posible alcance de la póliza que ampara los siniestros del Metro. Póliza del Metro de la CDMX

Felipe de Jesús Elizondo Orihuela / Equity Ajustadores / felizondo@equity.com.mx

Esta aportación tiene un carácter didáctico y se dirige sobre todo a agentes o usuarios de seguros, que estén interesados en adquirir mayor conocimiento sobre el ramo de daños. Para este análisis se empleó la información disponible en los medios de comunicación tradicionales y digitales, así como la experiencia propia sobre este tipo de siniestros. Cualquier detalle relacionado con la póliza afectada, las reclamaciones y la atención proporcionada por la aseguradora o los ajustadores a cargo puede variar, ya que se trata de casos abiertos que están sujetos a un tratamiento confidencial y exclusivo de las partes involucradas.

Antecedentes del seguro de daños en México

El terremoto del 19 de septiembre de 1985 marcó un antes y un después para los seguros de daños en nuestro país. Muchísimos organismos gubernamentales que se vieron afectados por aquel extraordinario sismo no contaban con una cobertura que les permitiera recuperar su patrimonio, es decir, los activos, medios de operación y demás recursos necesarios para superar el siniestro. Algunas de estas entidades tenían un seguro de daños extremadamente limitado y otras no poseían nada.

En aquellos tiempos, la concienciación sobre la importancia de las pólizas estaba todavía en pañales o quizá en gestación. El terremoto evidenció las consecuencias de tener o no contratada una cobertura para enfrentar las eventualidades de la naturaleza u otras amenazas que generan daños y exigen recursos no contemplados en los presupuestos de operación de las instituciones del Estado.

Con los años y las experiencias vividas se ha demostrado la importancia de contar con este tipo de coberturas. Poco a poco, esta clase de aseguramiento ha evolucionado a tal grado que hoy muchos organismos gubernamentales diseñan sus esquemas de cobertura, lanzan la licitación correspondiente y, llegado el momento, vigilan muy cercanamente que las indemnizaciones correspondan a los alcances de las coberturas contratadas.

Los esquemas tan especializados y exclusivos de estas entidades surgen de un proceso de aprendizaje, adecuación y ampliación del alcance de la protección ofrecida por el seguro, a través del cual incorporan o adaptan textos y coberturas que no se ofrecen a particulares o tienen costos muy elevados.

Póliza afectada y alcances de la cobertura

De acuerdo con la información disponible de los casos que nos ocupan, el Metro de la Ciudad de México tiene una póliza Todo Bien, Todo Riesgo a Primer Riesgo. Por el nombre, parece que este producto ampara de manera absoluta cualquier daño que sufran los bienes o activos asegurados, pero la realidad es distinta, ya que existen condiciones, exclusiones, límites y sublímites máximos, deducibles y un sinnúmero de circunstancias que moldean la capacidad real de la cobertura. Esto no es malo, sino normal. Así funcionan las protecciones al ocurrir un siniestro.

En comparación con otros productos más comunes del mercado asegurador mexicano, la cobertura contratada por el Metro de la CDMX es más amplia; sin embargo, no es exclusiva, pues está disponible para el público en general, siempre y cuando se pague la prima correspondiente.

La cobertura contra todo riesgo ampara los daños físicos que sean súbitos, accidentales e imprevistos, excepto aquellos que se encuentren expresamente excluidos dentro de las condiciones de la póliza. Por tanto, no cubre los riesgos que no poseen la naturaleza establecida o que, aunque coincidan con la definición, el contrato no ampare. Entre estos se encuentran daño paulatino, desgaste normal, corrosión, defecto inherente, error de fabricación, guerra, acción hostil, operación bélica, sedición, reacción nuclear, radioactividad, contaminación ambiental paulatina y variaciones perjudiciales de agua, atmósfera, suelo y subsuelo.

La cobertura para todo bien tiene alcances similares a la anterior, ya que ampara todos aquellos bienes que forman parte del patrimonio o los activos del asegurado o que están bajo su responsabilidad legal, incluidos los trenes o vagones de servicio de transporte, pero establece exclusiones. No cubre, por ejemplo, bienes perecederos que deban estar refrigerados o en temperaturas controladas, cargas transportadas (no pasajeros), tierra, agua, minerales, árboles y cultivos en pie.

La cobertura a primer riesgo establece que la suma asegurada contratada opera como un límite máximo de responsabilidad, de manera que no tiene que representar el valor total de los bienes asegurados, por lo que no aplica el cálculo proporcional de la indemnización. Este esquema es muy favorable para el Metro de la CDMX, porque los trámites de reclamación de daños y los ajustes de pérdidas no requieren de la verificación comparativa de esos valores y la resolución final se acelera por los pasos que se omiten en el proceso.

El tipo de póliza que estamos analizando suele cubrir, además de daños directos (edificio y contenidos) ocasionados por el riesgo amparado, rotura de maquinaria, pérdidas consecuenciales, gastos extraordinarios, remoción de escombros y responsabilidad civil general, pasajeros y laboral. Estas otras coberturas también se verían afectadas por los siniestros que vamos a examinar.

Incendio del Puesto Central de Control I

A las 05:48 del sábado 9 de enero de 2021 se incendió el Puesto Central de Control I (PCCI) del Metro de la Ciudad de México, ubicado en la alcaldía Cuauhtémoc. Como esta instalación proveía de energía y comunicación a muchas líneas, además de registrarse una persona fallecida y 31 lesionadas, se presentaron daños en los equipos del Sistema de Control de Operaciones y afectaciones en el transporte de pasajeros. Debido a ello, mientras se realizaban las reparaciones que permitieron la operación parcial de las líneas afectadas, se ofreció un servicio alterno y gratuito que aprovechó la infraestructura del Metrobús, el Trolebús y los camiones de rutas aledañas.

Dado que carecemos de información precisa sobre el siniestro y sus consecuencias reales, mencionaré brevemente una posible forma de valorar este evento, a partir de los hechos conocidos y las posibles coberturas del seguro contratado.

Evidentemente, los perjuicios físicos al edificio, las instalaciones fijas y los contenidos, como mobiliario y equipos de cómputo, que el incendio provocó de forma directa estarían cubiertos por el seguro. El daño a los transformadores del suministro eléctrico del centro de operaciones afectado normalmente se considera dentro de la cobertura de rotura de maquinaria, por lo que se tendría que revisar si esta fue contratada.

Dado que el incendio ocasionó falta de ingresos y sobrecostos por la implementación de medidas extraordinarias, como aceleración de reparaciones, adquisición de equipo y tiempo extra, para mitigar el impacto negativo en la operación del servicio brindado, se activarían las coberturas adquiridas de pérdidas consecuenciales.

Hasta donde se sabe, la cobertura de responsabilidad civil general frente a terceros tendría una afectación mínima o nula. Por otro lado, como hubo empleados lesionados e incluso una persona fallecida, la cobertura de responsabilidad laboral se vería afectada.

Todos estos conceptos, costos y pérdidas estarían sujetos a los límites máximos contratados y, en algunos casos, a los deducibles o la participación del asegurado (coaseguro).

Es probable que el Metro de la CDMX haya solicitado la emisión de pagos anticipados y haya propiciado la coordinación con la aseguradora y los ajustadores designados, para que la documentación y valoración de las pérdidas ocurriera al mismo tiempo que la reparación o el remplazo de bienes y la aplicación de las medidas de rehabilitación del servicio.

Colapso de tramo de vía elevada de la línea 12

El 3 de mayo de 2021 la estructura de las vías de la línea 12 del Metro de la CDMX colapsó a la altura de la estación Olivos, en la zona de Tláhuac. Como el siniestro ha sido amplia y continuamente difundido, omitiré los hechos y me enfocaré en identificar los aspectos de las posibles coberturas afectadas, cuyos alcances reales dependen de los resultados de los estudios técnicos que se están generando.

En cuanto al daño directo a edificio (obra civil terminada), se debe revisar si la protección abarca infraestructura de vías, vagones afectados, maquinaria, equipo electrónico, revisión de errores o defectos constructivos y obras de corrección. Para la activación de estas coberturas, en caso de que se hayan contratado, son vitales el peritaje de origen y causa de la falla de la construcción afectada, el esquema de valoración de daños y la identificación de las limitantes o exclusiones.

Con respecto a las pérdidas consecuenciales, se debe considerar la privación de ingresos, los sobrecostos de operación y los gastos relacionados con tiempo extra, aceleración de reparaciones y revisión, análisis y diseño de corrección de errores o defectos constructivos existentes. La cobertura normalmente está ligada al daño directo amparado por la póliza.

En relación con la responsabilidad civil, puede ser general, pasajeros y laboral. La afectación de terceros es uno de los aspectos más relevantes en este caso, ya que en el siniestro se vieron involucrados no solo quienes viajaban en el tren, sino también quienes se encontraban en las inmediaciones. La resolución sobre los alcances de la póliza y las indemnizaciones de los afectados o deudos debe emitirse con base en la regulación jurídica, es decir, el Código Civil y las leyes o reglamentos que vigilan y regulan la operación de transporte de pasajeros.

Mucho se ha especulado sobre la capacidad de la póliza y la voluntad de la aseguradora para resarcir las pérdidas a través de las indemnizaciones que los afectados o deudos esperan recibir o probablemente ya están recibiendo en justo derecho. Con mucho margen de certeza, podemos suponer que se están realizando los cálculos y trámites correspondientes para cumplir con la obligación de reparar los daños.

A través de algunas noticias se han difundido los montos que cada familia recibirá por concepto de indemnización por fallecimiento. Los datos están causando revuelo, ya que las cantidades son muy inferiores a las esperadas, porque esa indemnización obedece más a la relación pasajero‑transportista, regulada por la Ley de Comunicaciones y Transportes, que a la obligación derivada del Código Civil Federal o Local.

Consideraciones finales

Es importante poner atención a las determinaciones de los encargados de resolver estos siniestros y las reclamaciones derivadas de ellos, porque cada caso se desarrolla en un entorno particular, aunque se trate del mismo asegurado, lo que exige una estrategia de resolución distinta.

Los casos tratados en este trabajo de análisis y reflexión merecen ser revisados con mucha mayor profundidad, ya que incluso el público en general está ávido de conocer tanto el desarrollo como el resultado del proceso de determinación de pérdidas y origen de las afectaciones. Sin embargo, por el momento, tuve que limitarme a esbozar una revisión superficial que espero sea de utilidad.

Hace tan solo 36 años, la mayor parte de los organismos gubernamentales no contaba con una póliza de seguro de daños o tenía una muy restringida. Hoy la situación es distinta. Gracias a las coberturas, aunque estén limitadas o reguladas, estas entidades pueden reparar, recuperar, reponer, operar con sobrecostos y enfrentar responsabilidades frente a terceros de una manera más viable. Para evitar que las pérdidas potenciales y extraordinarias afecten directamente a los contribuyentes, existe el respaldo económico y financiero de la póliza que las mitiga.

Agentes y consumidores potenciales de seguros debemos recordar que siempre será mejor contar con la protección de una póliza que afrontar solos una pérdida inesperada. Por eso recomiendo aprender de la experiencia, más positiva que desfavorable, y adquirir un producto que permita recuperar el patrimonio personal, empresarial o institucional cuando se presente un siniestro de cualquier naturaleza.

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