Vida & Retiro

¿Estás blindado económicamente para cuando la 3.a edad te alcance?

Iván Manuel Navarro Morales / Twitter: @NMIM4218

Estimado lector, como agosto es el mes de los abuelos, te invito a reflexionar sobre cuál es el estatus del sistema de pensiones en México y qué depara el futuro a las generaciones que lo sostenemos y formamos parte de la población económicamente activa (PEA).

El mundo ha cambiado y las situaciones no se parecen para nada a las que vivieron nuestros abuelos el siglo pasado. Ellos contaban con la posibilidad de trabajar para una compañía por más de cuatro décadas, pues la estabilidad laboral no estaba en duda, por lo que se pensionaban tranquilamente a los 60 años de edad o incluso a los 50 si tenían algo de suerte y estaban en el régimen especial de jubilaciones y pensiones, como sucedía en la extinta compañía Luz y Fuerza del Centro. Puesto que su salario mínimo realmente rendía, muchos jefes de familia aguantaban la carga familiar de hasta ocho personas e incluso daban estudios a sus hijos y adquirían una casa, algo que ahora rara vez vemos.

Aquella generación de oro impulsó el tan afamado milagro mexicano y la conformación de organismos de seguridad social sumamente valiosos, como el IMSS, el Infonavit, el Fonacot y el ISSSTE. Estos logros nos llevan a preguntarnos si vamos por el camino correcto o no.

Un claro ejemplo de las marcadas diferencias entre esa generación y la nuestra se aprecia en la modificación de los beneficios contenidos en la Ley del Seguro Social del 12 de marzo de 1973 que dio lugar a la ley homóloga del 1 de julio de 1997, cuando se modificó el financiamiento y los requisitos de las pensiones. Antes de la reforma, estas eran pagadas por el IMSS y se obtenían tras una década de servicio; ahora las pagamos nosotros a través de una aseguradora privada y las obtenemos después de cotizar al menos entre 15 y 20 años.

Agosto debe recordarnos que las cosas no van bien. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de abril de 2021, de 57.5 millones de personas que conforman la PEA, solo 20 millones 482 mil 943 están dadas de alta en el IMSS. De estas últimas, el 85.9% tiene un puesto permanente y el 14.1% ocupa uno eventual. En los últimos años, estos porcentajes se han mantenido relativamente constantes. Además, de acuerdo con el IMSS, el salario base promedio de cotización de los trabajadores asegurados era de 399.3 pesos hasta el 31 de marzo de 2020. Con este monto no es posible obtener una pensión digna, ya que la tasa de reemplazo es del 20%.

Los números son alarmantes. Gran parte de la PEA no está cotizando en ningún sistema de seguridad social y mucho menos está ahorrando para la vejez o la invalidez. Desde luego, es lógico pensar que tampoco está anticipándose a los gastos derivados de las enfermedades cronicodegenerativas que cada vez aquejan más a la población.

Estimado lector, sin importar que seas emprendedor, trabajador independiente o profesional asalariado, debes ahorrar para tu retiro y vejez. El tiempo no se detiene y las facturas de la falta de previsión terminan llegando. Si no cotizas en ningún régimen de seguridad social y no ahorras por tu cuenta, te espera una vejez precaria y una menor esperanza de vida. Comienza hoy a forjar tu futuro y prevé una posible invalidez. No dejes esto para después, porque tal vez mañana sea demasiado tarde.

Por supuesto que es vital contar con una política pública que inculque desde la educación básica la importancia de la seguridad social y la cotización. También es muy importante tener un sistema eficiente de vigilancia real de las cuotas obrero‑patronales, para que se garantice a quienes cotizan que sus aportaciones son reportadas de manera íntegra en los sistemas de seguridad social. Sin embargo, no esperes a que las condiciones cambien para procurarte.

Si tienes la fortuna de que tus abuelos sigan con vida, recuérdales que quienes cotizaron en el régimen del IMSS antes del 1 de julio de 1997 cuentan con prerrogativas protegidas por ley, como el derecho a una pensión mayor a un salario mínimo, nunca menor a 4300 pesos mensuales, que no se extingue con el transcurso del tiempo. Por tanto, en caso de que les hayan negado la pensión de forma ilegal o el cálculo de esta sea incorrecto, pueden solicitar o demandar la correcta aplicación de la ley, a través de diferentes alternativas legales.

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