Ajustes, Daños e Indemnizaciones

Los sismos vienen en múltiples formas y tamaños

Jorge Melendez / Escritor, coach y consultor empresarial / http://www.jorgemelendez.com.mx / jorgeamp63@mac.com

En cada país o región hay fechas o temporadas que la gente siempre tiene presentes. Por ejemplo, en el Caribe, especialmente en mi país, Puerto Rico, el 1 de junio se marca en el calendario porque comienza la época de huracanes, y desde ese día hasta el 1 de diciembre, durante seis meses, todo el mundo vive al pendiente de los informes meteorológicos, para enterarse del nacimiento, la trayectoria y la llegada de depresiones, tormentas o, en el peor de los casos, huracanes, que podrían cruzar la isla o acercarse a ella. Sin importar de qué nación se hable, cuando se trata de fenómenos hidrometeorológicos como estos, se suele distinguir tres grupos de personas dentro de la población:

  1. Los preparados. Quienes ya tienen tormenteras [planchas de madera o metal para proteger puertas y ventanas], seguros contra inundaciones y generadores de luz, y saben qué tienen que hacer.
  2. Los no preparados. Quienes no cuentan con tormenteras; no creen en las pólizas, y piensan que nunca vivirán desastres y que los medios de comunicación solo quieren provocar miedo.
  3. Los que están en medio. Quienes poseen algún tipo de protección, pero no acaban de dar el paso para estar totalmente listos para un evento así.

Grupos similares se observan cuando se habla de desastres y percances de otro tipo, aunque todos deberíamos estar siempre preparados para afrontar de la mejor manera posible cualquier amenaza. ¡Hay muchas clases de sismos [sacudidas bruscas de la vida], y estos pueden ocurrir en cualquier momento!

¿Acaso el robo de un coche o la materialización de un accidente automovilístico no es un sismo para la persona que sufrió el evento o estuvo involucrada en el mismo? ¿Acaso no te parece importante proteger tu patrimonio contra un incendio, una inundación u otro riesgo? Cuando alguien llega a su casa y ve que le han robado, experimenta un sentimiento de invasión que no desaparece en mucho tiempo. Yo lo he vivido. Eso también es un sismo.

Contar con la protección de un seguro médico puede salvarte la vida o darte el respaldo y la tranquilidad que tanto buscas en un momento adverso. Tener un fondo de retiro evita que dependas de la caridad de la familia o del gobierno. Aunque no podemos predecir cómo, cuándo y dónde se presentará un terremoto, un huracán, un robo, una inundación, una enfermedad, una incapacidad o nuestro retiro, podemos prever riesgos y prepararnos cada vez más para afrontarlos con éxito.

Tenemos tres opciones: vivir con la mentalidad de que ningún evento nos afectará, enfrentar la incertidumbre con lo mínimo indispensable y rezar a todos los santos para librarla, o cambiar nuestra manera de pensar y actuar. Dicen que las lecciones de la vida se repiten una y otra vez hasta que las aprendemos. ¿Por qué la gente insiste en seguir repitiendo viejos patrones si está en sus manos crear uno nuevo?

He vivido tres huracanes en mi país y varios sismos en México. En septiembre de 2017, mientras el huracán María arrasaba y atravesaba a Puerto Rico como ningún otro ciclón tropical en casi 100 años, un terremoto hacía algo similar en la Ciudad de México. Los efectos de ambos fenómenos todavía se sienten, así como las consecuencias de esta pandemia nos acompañarán por mucho tiempo.

El robo de un coche o una casa, los daños provocados por una inundación o un huracán y las crisis de salud son ejemplos de sismos inesperados y dolorosos que marcan la vida y las finanzas de quienes los sufren. Solo el respaldo, la presencia y el apoyo de un seguro nos ofrece la oportunidad de salir airosos de cada sismo y no sentirnos vulnerables o expuestos por completo.

Un siniestro puede arruinar años o décadas de tu vida; una protección puede evitar que pierdas todo y no tengas un respaldo económico. No podemos impedir las crisis o los desastres naturales, pero sí podemos estar listos para enfrentar los días malos de la mejor manera. Deja de confiar tu paz y tranquilidad a la suerte. Está en tus manos tomar la decisión de proteger tu persona y tu patrimonio. ¿Qué esperas?

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