La pandemia ya pasó y una nueva normalidad empezó. Podríamos decir que ya estamos acostumbrados a esta última, pero no podemos negar que las secuelas se están comenzando a reflejar. Esto nos deja una sola pregunta: ¿qué nos espera en 2023? Diego Méndez, director de la Línea de Negocios de Autos de AXA, nos respondió en relación con el ramo que atiende, para lo cual explicó cómo llegamos al presente.
A pesar de que entre 2013 y 2015 las primas de Autos bajaron y muchos jugadores se salieron de la parte de equipo pesado, transportes y camiones, el mercado y la frecuencia de los siniestros de este ramo se volvieron muy estables en 2019. Sin embargo, debido a la pandemia, los usuarios de vehículos se vieron obligados a permanecer encerrados en casa, lo que ocasionó que no utilizaran sus coches y, en consecuencia, que la movilidad fuera nula y la siniestralidad bajara completamente. Al suceder esto, los usuarios decidieron escoger una póliza de seguro de auto más barata, reducir las coberturas de la que ya tenían o simplemente cancelarla, afectando de manera económica el ramo. Por estos factores, las compañías decidieron ablandar el mercado con una reducción de entre el 20 y el 30% de la prima por vehículo, lo que les permitió aguantar durante 2020 y 2021, a pesar de que en este último año comenzó a aumentar la inflación.
En 2022, con el paulatino retorno a la normalidad, la movilidad aumentó cada mes y superó a la que había en 2019, debido a que la cantidad de autos en la calle era mayor; sin embargo, la inflación también ha crecido y los casos se han vuelto cada vez más caros debido a que la mano de obra, las refacciones y los autos aumentaron de precio por la pandemia, pues esta provocó una escasez de suministros, una ralentización de la producción de coches y una mucho menor oferta de vehículos nuevos. Dado que el precio de las unidades ha aumentado, la gente ha buscado otras opciones de movilidad, como los autos seminuevos o usados, cuyo precio también aumentó por la demanda y cuya devaluación por el paso de los años se ha interrumpido. En los seguros de carga, la situación continuó normal, aunque con menos siniestros porque los caminos estaban casi vacíos y, por tanto, las probabilidades de eventos dañinos habían bajado.
Si uno combina los problemas mencionados con el hecho de que las aseguradoras están estabilizando los precios de sus primas, resulta que el sector se encuentra en una situación muy complicada. Diego Méndez dice que, con este panorama tan desafiante, las compañías de seguros deben garantizar que las personas sigan protegiendo sus autos, a pesar de los ajustes que se den en el mercado por la inflación. Para revertir la siniestralidad hay tres palancas principales: la gestión técnica y del pricing, que exige calcular la probabilidad de un evento para establecer correctamente el precio de los productos, sin que dejen de ser competitivos; la optimización de la empresa, para que el incremento de precio no se traslade a los clientes, y la promoción de la cultura de la seguridad vial, para la prevención de siniestros. Esta última palanca es la más útil, ya que muchos eventos se producen porque no se respetan las reglas de tránsito. Si se atacan los tres frentes, será posible tener un mercado estable y sostenible por un tiempo.
