Vida & Retiro

El seguro de vida es para todos

Laura Edith Islas Yáñez / Directora general, Revista Siniestro

Estamos convencidos de que los seguros son para toda la población. Por eso, en esta ocasión, te traemos la historia del cobro de una póliza de vida, que nos compartió la agente Lidia García.

Ella, después de quedarse sin nada por vivir el secuestro de sus padres, empezó a vender bolsas de fruta en la calle, para lo cual iba a la Central de Abasto, donde se surtía. Cierto día, el promotor Fabián Casique le ofreció dedicarse a la bendita actividad de asesorar personas e intermediar seguros. Nuestra entrevistada aceptó la propuesta y hoy es una de las campeonas de la promotoría.

Como algunos locatarios de la Central la conocían, les expresó el deseo de proteger a sus familias con un seguro de vida. Así logró que el señor Samy comprara uno, cuya prima anual era de 24 mil pesos. Además, como se mantuvo en contacto con él, dos años después lo convenció de ahorrar para su retiro con otra póliza, aprovechando que tenía un negocio próspero de plátanos machos.

Hace unos 16 meses la esposa del asegurado empezó a sufrir cirrosis, así que la asesora recomendó al señor Samy que cambiara a los beneficiarios de las pólizas, dejando solo a sus hijos. Lamentablemente la señora falleció y dos meses después también el cliente por un problema del hígado.

Maricruz, hija del asegurado, habló de lo importante que es para sus hermanos y ella contar con los casi 3 millones de pesos de las dos pólizas. La menor de los hijos estudia una maestría y el señor Samy pagaba las colegiaturas, por lo que recibir el apoyo de los seguros ha sido como si su papá estuviera vivo. Aunque los hijos más grandes están en el negocio de la Central, el dinero les permitió continuar sin mayores contratiempos.

Maricruz señala que no fue nada complicado recibir la suma asegurada, pues solo fue necesario presentar el acta de defunción, un comprobante de domicilio y tanto las INE como los datos bancarios de sus hermanos y ella, para que la aseguradora realizara el rápido pago. También resalta que su familia siempre ha sido apoyada por Lidia García, quien es una excelente agente y amiga.

Tras recibir el dinero y percibir la utilidad de contar con una protección, los tres beneficiarios decidieron comprar una póliza. Ellos piensan que todos debemos tener un seguro de vida porque, ante una pérdida, nos proporciona la calma suficiente para tomar buenas decisiones y nos permite experimentar el duelo con mayor tranquilidad.

Don Samy, q. e. p. d., había pensado llegar a un retiro digno con una póliza y un negocio próspero. Aunque esto no fue posible, dejó a sus hijos protegidos e incluso les permitió continuar con una vida libre de preocupaciones.

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