Proyecto Mujer
Desde noviembre de 2023, Martha Pichardo es directora ejecutiva del Colegio Nacional de Actuarios (Conac), institución a la que pertenece desde la década de los noventa. Esta actuaria eligió su carrera porque le gustan tanto las matemáticas como la programación y porque la Ingeniería en Computación no le agradó por completo. Aunque los seguros no eran de su interés, la vida la llevó por ese camino.
Nuestra entrevistada tuvo su primer contacto con el sector asegurador en el área técnica de un bróker, durante la época en la que se incorporaba el uso de las computadoras personales a las empresas. Enseñó a sus compañeros a usarlas y a programar todo lo que antes se hacía a mano.
Además, realizaba valuaciones actuariales.
Después se desempeñó como subdirectora del Área Técnica Actuarial de otro gran bróker. En este rol, tenía a su cargo la atención a clientes actuariales; la mejora de los programas para que los trámites se realizaran con mayor rapidez, y el manejo de las cuentas de algunos clientes en los negocios de vida, gastos médicos y beneficios para empleados. El trabajo fuerte iniciaba en octubre y terminaba en marzo.
Luego formó parte de un proyecto de apertura de una compañía de seguros. Pensaba que ya no haría más valuaciones actuariales, pero se equivocaba. Al respecto de esta experiencia, dice: “Fue muy interesante porque era una aseguradora dedicada a la atención del cáncer. Aunque la compañía entró en funciones, los dueños decidieron cancelar el proyecto”.
Martha, quien está certificada como Actuaria en Pasivos Laborales, recibió la invitación del Conac para integrarse como su directora ejecutiva hace tres años. En la actualidad, colabora con su actual presidente en varios proyectos, entre los cuales está el 60 aniversario de la institución. Sobre esta faceta de su vida, confiesa: “Nunca imaginé cómo funcionaba la parte operativa del Colegio. Siempre estuve del otro lado, como miembro”.
Ella resalta la cada vez mayor participación de la mujer en la actuaría: “Reconocer el trabajo femenino es indispensable. El Colegio ha tenido tres expresidentas, en la Junta de Honor hay una presidenta y el Comité de Certificación está presidido por una mujer, al igual que el Comité de Peritajes Actuariales, el Comité de Certificación de Pasivos Laborales y el Conac Universitario”. Sin embargo, aunque cada vez hay más actuarias, indica: “Hay mucho por hacer para ver a las mujeres ocupando los puestos directivos”.
Sus padres siempre la motivaron a estudiar una carrera, la que ella eligiera. En ese tiempo pocas universidades impartían Actuaría. Al salir de la escuela, nuestra entrevistada encontró trabajo con facilidad porque “entre los compañeros había una especie de hermandad y, cuando alguno se colocaba, si había una oportunidad, la compartía”.
Sin duda, la actuaría le ha dado grandes satisfacciones, pero estas no se hubieran materializado si Martha no tuviera la ejemplar actitud que la caracteriza. Por eso, aconseja a las mujeres que se preparen de manera constante en todos los ámbitos, no solo en lo profesional; que estén al pendiente de lo que pasa en el mundo; que trabajen por mantenerse muy ecuánimes y tranquilas en lo que hagan, y que no se pongan en movimiento solo por reactividad.
