El doble rol protector de las agentes de seguros
Roxana Vélez y Adrián Palacios / Coordinadora editorial y Reportero
Encuestamos a 15 mujeres que comparten dos de los compromisos más demandantes y, al mismo tiempo, más significativos: ser madres y desempeñarse como agentes de seguros. Nuestro objetivo fue conocer su experiencia desde una perspectiva personal y profesional, pues sabemos que ambas actividades requieren tiempo, disciplina y fuerte vocación de servicio. A través de sus testimonios, construimos un panorama cercano y humano sobre cómo muchas de ellas llegaron al sector asegurador: motivadas por situaciones complejas, decisiones de vida importantes o la necesidad de encontrar un equilibrio entre el desarrollo profesional y la maternidad. Una de las preguntas centrales fue “¿por qué decidieron convertirse en agentes de seguros?”. Las respuestas reflejan una combinación de vocación, necesidad y oportunidad. Algunas participantes expresaron de manera directa “es una pasión servir y otorgar un servicio”, dejando claro que su motivación principal es ayudar a los demás. Otras encontraron en esta profesión una forma de mantenerse presentes en la vida de sus hijos, como quien compartió: “Elegí ser agente de seguros para acompañar a mi hija en su infancia y no perderme su crecimiento”.
También hubo testimonios marcados por experiencias personales profundas. La respuesta de una encuestada refleja cómo situaciones complejas pueden abrir nuevos caminos profesionales: “Después del trasplante de médula ósea de mi hija tuve la oportunidad de ingresar a esta carrera”.
En otros casos, la decisión respondió a factores económicos o al descubrimiento de una actividad que les permitió ayudar desde otra perspectiva de su carrera, como lo expresó una participante: “Descubrí esta área administrativa de la medicina, que es muy linda y permite ayudar de otra forma a los pacientes asegurados”.
Varias encuestadas coincidieron en que la profesión de agente de seguros brinda amplias oportunidades. “Es una excelente carrera con gran crecimiento y aprendizaje, que me deja manejar mi agenda de forma muy flexible”, comentó una de las encuestadas, destacando uno de los principales beneficios de su actividad.
Al preguntarles cómo combinan su labor con la maternidad, las agentes revelaron que la organización del tiempo es la clave. “Estructuro mi agenda de trabajo en función de las actividades familiares y deportivas”, explicó una de ellas. Otra señaló: “Trato de agendar las citas mientras mi hija está en la escuela”. Estas estrategias les permiten cumplir con sus responsabilidades sin descuidar su rol como madres.
El apoyo familiar también es importante. “Siempre he contado con el apoyo de mis hijos y esposo”, afirmó una participante, resaltando la importancia de la red de apoyo en una actividad que puede ser demandante. Más allá de las estrategias y el apoyo, muchas encuestadas tienen claro el orden de sus prioridades. “Soy más mamá que agente”, afirmó una de ellas, aunque también destacó que dedica varias horas del día a su actividad para generar ingresos.
Las historias también reflejan el esfuerzo de los primeros años. “Al inicio me llevaba a mi hija en su sillita a la aseguradora”, recordó una agente, evidenciando los ajustes que implica esta etapa. Con el tiempo, muchas lograron consolidar un mejor equilibrio entre su vida laboral y su papel como mamá, apoyadas en esquemas flexibles o en el crecimiento de sus hijos.
En conjunto, los testimonios muestran que, aunque sea complejo, es posible lograr el equilibrio entre la maternidad y la carrera de agente de seguros. “Valoro mucho el tiempo” y “es una profesión que me permite manejar mi tiempo” son frases que resumen una constante entre las participantes.
Para las agentes, la actividad aseguradora representa no solo una fuente de ingresos, sino también la oportunidad de estar presentes en la vida de sus hijos mientras desarrollan una carrera profesional.
