City skyline with dark storm clouds and lightning striking during rain at dusk
Agente

México enfrenta lluvias más intensas en 2026.

Adrián Palacios Ramírez / Reportero, Revista Siniestro

La temporada de lluvias de 2026 podría presentar una actividad hasta 38 % superior al promedio histórico, lo que aumentaría el riesgo de inundaciones, afectaciones a la infraestructura y pérdidas materiales en distintas regiones del país. De acuerdo con un informe de General de Seguros, las condiciones meteorológicas previstas para este año favorecen la presencia de lluvias más intensas, así como una mayor actividad ciclónica.


El incremento en la frecuencia e intensidad de estos fenómenos ha modificado el panorama de riesgo en México. Si bien los huracanes continúan siendo una de las principales amenazas naturales, las lluvias extraordinarias que se presentan en zonas urbanas han demostrado su capacidad para generar daños económicos importantes en periodos muy cortos.

Según la aseguradora, más de 90 millones de personas viven en entidades con exposición recurrente a fenómenos hidrometeorológicos como lluvias intensas, inundaciones y ciclones tropicales. Esta situación ha llevado a los especialistas del sector a insistir en la necesidad de fortalecer tanto las medidas preventivas como los mecanismos de protección financiera.

Las cifras registradas durante 2025 reflejan el impacto que estos eventos pueden tener. Los daños asegurados provocados por lluvias, inundaciones y otros fenómenos hidrometeorológicos alcanzaron los 11 mil 300 millones de pesos, monto que representó un incremento del 70 % respecto al año anterior, aun cuando el país no enfrentó un huracán catastrófico. Uno de los casos más representativos ocurrió en Veracruz durante octubre de 2025, cuando las lluvias extraordinarias ocasionaron daños asegurados por 5 mil 929 millones de pesos. Este evento se ubicó entre los 15 siniestros más costosos para la industria aseguradora en México y superó incluso el impacto económico provocado por algunos ciclones registrados en años recientes.

Entre los bienes con mayor nivel de exposición se encuentran los vehículos y las viviendas. Durante las inundaciones registradas en Veracruz se reportaron 8 mil 482 siniestros, de los cuales 3 mil 267 correspondieron a automóviles y 2 mil 723 a viviendas. Tan solo en un periodo de cinco días, el ramo de automóviles concentró más de 3 mil 200 reclamaciones, lo que evidenció la rapidez con la que este tipo de fenómenos puede afectar a miles de personas.

La vulnerabilidad del parque vehicular también está relacionada con los bajos niveles de aseguramiento. Datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) indican que solo tres de cada diez vehículos que circulan en el país cuentan con algún tipo de cobertura. En caso de inundación, el agua puede dañar componentes esenciales como el motor, la transmisión, los sistemas eléctricos, los sensores y la computadora del automóvil, lo que en muchos casos deriva en reparaciones de alto costo o en la pérdida total de la unidad.

Ante este escenario, los especialistas consideran que la prevención adquiere un papel cada vez más relevante. Entre las principales recomendaciones se encuentran evitar transitar por calles inundadas, mantenerse informado sobre las alertas emitidas por las autoridades y resguardarse durante tormentas de gran intensidad. Asimismo, si un vehículo queda atrapado en el agua, se aconseja no intentar encenderlo, ya que esta acción puede agravar los daños mecánicos y eléctricos.

La combinación de fenómenos meteorológicos más intensos y una creciente concentración de población en zonas vulnerables plantea desafíos para el país. En este contexto, fortalecer la cultura de la prevención, promover el aseguramiento y adoptar medidas que reduzcan la exposición al riesgo serán factores determinantes para disminuir el impacto económico y social de las lluvias e inundaciones en los próximos años.

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