Eduardo López Bazán
Ajustador, MAAP
Socio, Amasac
Séneca dijo una vez: En tres tiempos se divide la vida: presente, pasado y futuro. De estos, el presente es brevísimo; el futuro, dudoso, y el pasado, cierto. En el argot de los seguros, esto se puede traducir así: el presente es el momento de actuar y asegurar tu patrimonio; el futuro encarna el riesgo puro y la incertidumbre, y el pasado representa la dura experiencia de quienes no cuentan con protección.
El ajustador del futuro
El sector de ajustadores enfrenta un entorno de disrupción acelerada. Hoy, el cambio climático, las reformas legales, los nuevos materiales de construcción y la vulnerabilidad financiera exigen una capacitación continua de alta calidad. Ante este futuro inminente, todos los involucrados (asegurado, aseguradora y agentes) demandan máxima transparencia al enfrentar un siniestro. El reto es responder con inmediatez y hacer valer el principio fundamental del seguro: la máxima buena fe. Bajo este panorama, la solidez técnica del informe de ajuste trasciende la mera validación administrativa. Hoy constituye el eje estratégico que sustenta transacciones financieras de gran escala y preserva la reputación del mercado institucional. En un entorno de alta regulación, este documento no solo define el alcance del resarcimiento, sino también se erige como la principal garantía de certidumbre jurídica y económica para la aseguradora en particular y para todas las partes involucradas en general.
Los ajustadores preparados para el futuro
En este contexto, resulta fundamental respaldar las iniciativas institucionales de la Asociación Mexicana de Ajustadores de Seguros (Amasac). Su administración actual impulsa con determinación la profesionalización y la certificación sectorial, para validar las competencias técnicas y el rigor metodológico que deben aplicarse en cada proceso de ajuste.
Los talleres para el Estándar de Competencias EC1489 (Gestión de servicios de atención al siniestro), certificados por la SEP y dotados de validez internacional, avalan la carrera de ajustadores experimentados y novatos. Este estándar se perfila como requisito obligatorio ante la CNSF, lo cual fortalece el rigor técnico y la legitimidad del gremio.
El futuro del ajuste de daños exige perfiles híbridos que combinen el conocimiento técnico profundo del profesional con la adopción constante de las nuevas tecnologías, para transformar la automatización en un aliado estratégico. La capacitación continua y la precisión científica definirán a los ajustadores más exitosos, cuya labor de debe ser potenciada con la tecnología, no reemplazada.
