El trabajo la llevó a mudarse de la Ciudad de México a Puebla, donde ha construido una importante carrera. Mónica Estrada, actuaria con 28 años de experiencia en el sector asegurador, recuerda que no tenía interés en los seguros mientras estudiaba la carrera, pues creía que ya estaba todo hecho y no había manera de contribuir. Pero la vida la llevaría por un camino que no había considerado.
Realizó su servicio social en GNP, donde le ofrecieron un lugar y lo aceptó porque podía trabajar por la mañana y terminar la universidad por la tarde. Ahí permaneció diez años y fue una gran escuela. Luego, se incorporó a AIG. Tras cuatro años, se mudó a Puebla para desempeñarse como gerente de la oficina de la aseguradora en esa entidad durante tres años. En ese periodo, aceptó el cargo de gerente de Daños que un corredor le ofreció. Dos años más tarde, decidió emprender y abrió su promotoría enfocada en Daños ini- ciando operaciones con tres compañías y agentes nuevos.
Por ser mujer, el camino no fue sencillo, “No es fácil que te crean que tienes los conocimientos y las ganas de hacerlo; sin embargo, con el esfuerzo diario, de- mostrando que una es capaz, se logra. Ya tengo doce años como promotora y agente enfocada en Daños”.
Al llegar a Puebla, un grupo de agentes asociados a la Amasfac la invitaron a participar en la Semana de la Previsión: dar pláticas a los niños en las escuelas, asistir a eventos y capacitar gente. Después, fue invitada a integrarse como socia a la Sección Puebla de la Amasfac. Cuando Carlos Noyola tomó la presidencia de esta Sección, la invitó a formar parte de su junta directiva, pero ella le dijo que no tenía tiempo porque estaba empezando con su promotoría. Sin embargo, él respondió: “La gente que no tiene tiempo es la que siempre está ocupada haciendo algo. La gente que tiene tiempo no logra tantas cosas. Por eso te invito”. Esta respuesta tocó su corazón y aceptó.
Así inició su trayectoria en la Amasfac: primero como vicepresidenta de la Sección Puebla y luego como presidenta de la misma. Durante el bienio de Alejandro Sobera, fue presidenta del Comité de Comunicación. Tras ocupar este cargo, se convirtió en directora de Distrito. Durante dos bienios fue secretaria del Consejo Directivo Nacional. Actualmente, bajo la presidencia de Sergio Liceaga, es vicepresidenta de Personas Físicas.
Gracias al trabajo y apoyo de su equipo en su despacho, ha podido dedicar tiempo a la Amasfac, donde se ha formado y ha tenido la oportunidad de regresar un poco de lo recibido a la sociedad, a los asociados y a los clientes. “En esta carrera tú puedes determinar muy bien tu manera de trabajar y tus horarios. Conforme creces, te va absorbiendo mucho más y te vuelves 24/7, pero creo que, como mujer, te da muchas oportunidades, sobre todo relacionadas con el manejo de tu tiempo. Además, la tecnología ayuda muchísimo”.
Cada día aprendemos algo, así que Mónica invita a las mujeres a que se preparen: “Si no sabemos algo, hay que hacer una pausa, decir “lo reviso” e investigar, de manera que podamos ofrecer propuestas reales y cumplir con las expectativas de los clientes. Nada es imposible. Lo más importante es creer en ti, penen lo que quieres y luchar cada día por ello”.
