Reaseguro

El reaseguro. De respaldo financiero a motor estratégico del seguro de salud

En esta ocasión entrevistamos a Lorena Cruz Vega, Actuaria con una sólida trayectoria en el sector asegurador y amplia experiencia en el ámbito de la salud. A lo largo de su carrera ha colaborado en el regulador del sector, instituciones de salud pública, compañías aseguradoras y, actualmente, en una reaseguradora especializada en salud.

Adrián Palacios Ramírez / Coordinador, Revista Siniestro

Actualmente, el reaseguro atraviesa una etapa de transformación en la que su función va mucho más allá de respaldar financieramente a las aseguradoras. Para Lorena Cruz, el reaseguro se ha convertido también en una herramienta estratégica para fortalecer la suscripción, mejorar la gestión de riesgos, controlar la siniestralidad y facilitar la incorporación de nuevas tecnologías al seguro de salud. Desde su perspectiva, la relevancia del reaseguro depende de las necesidades específicas de cada mercado. En América Latina, uno de sus principales aportes está relacionado con la gestión de capital, al permitir que las aseguradoras amplíen su capacidad para asumir riesgos y desarrollar nuevos negocios sin depender exclusivamente de aportaciones adicionales de capital.

A esto se suma la posibilidad de atender riesgos o cuentas de gran tamaño que pueden superar la capacidad individual de una compañía. En estos casos, el reaseguro permite distribuir la exposición y generar una mayor capacidad de operación.

En el seguro de salud, Lorena considera que el reaseguro no debe entenderse únicamente como un mecanis- mo para trasladar pérdidas. Una póliza que no es rentable desde el momento de su suscripción difícilmente podrá convertirse en un negocio rentable simplemente por medio del reaseguro. Por ello, una de las funciones más relevantes de las reaseguradoras consiste en acompañar a las compañías aseguradoras en el proceso de suscripción. Su experiencia acumulada, información y herramientas especializadas permiten identificar qué riesgos pueden asumirse, bajo qué condiciones y qué tipo de medidas pueden implementarse para mejorar el desempeño de una cartera.

Esta participación también tiene una relación directa con la siniestralidad. El análisis de los riesgos permite identificar oportunidades para reducir, contener o gestionar mejor los eventos que impactan los resultados técnicos. De esta manera, el reaseguro deja de ser visto exclusivamente como un respaldo financiero ante una pérdida y comienza a ocupar un lugar más estratégico dentro de la operación aseguradora: participa en la selección de riesgos, aporta conocimiento técnico y contribuye a construir carteras más sostenibles.

Otro de los grandes retos para el sector asegurador está relacionado con la velocidad con la que avanza la medicina. La inteligencia artificial, las terapias genéticas y las tecnologías genómicas están abriendo nuevas posibilidades para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, sin embargo, estas innovaciones también plantean interrogantes sobre sus costos, efectividad, riesgos y la manera en que deberán incorporarse a los productos de seguros.

Para Lorena, el reaseguro puede desempeñar un papel importante para ayudar a las aseguradoras a comprender y gestionar estos nuevos escenarios, particularmente cuando se trata de tratamientos altamente especializados y de elevado costo. El reto será encontrar mecanismos que permitan incorporar estas tecnologías al seguro de salud sin comprometer la viabilidad financiera de las carteras. Este proceso podría modificar incluso la manera en que las personas perciben una póliza de gastos médicos, dado que el valor de un seguro ya no estaría limitado a cubrir una hospitalización, una cirugía o un tratamiento convencional, sino que podría convertirse también en un vehículo para facilitar el acceso a nuevas tecnologías y alternativas médicas conforme estas lleguen al mercado.

Asimismo, la pandemia de COVID-19 dejó importantes aprendizajes para la industria aseguradora y reaseguradora. Se trató de un evento de alcance global que puso a prueba los modelos existentes y obligó al sector a revisar la forma en que determinados riesgos son identificados, medidos y gestionados. Aquella experiencia mostró la importancia de contar con mecanismos adecuados para enfrentar escenarios capaces de modificar de manera significativa el comportamiento de los riesgos asegurados. En este contexto, el reto del reaseguro consiste en anticiparse a escenarios cada vez más complejos y acompañar a las aseguradoras no solamente cuando ocurre un siniestro, sino desde etapas mucho más tempranas: la identificación, selección, evaluación y gestión de los riesgos.

El futuro del reaseguro en salud estará estrechamente vinculado con su capacidad para combinar capital, conocimiento técnico, análisis de riesgos e innovación. Desde esta perspectiva, la relación entre aseguradoras y reaseguradoras puede evolucionar hacia un modelo de mayor colaboración, en el que el reaseguro no sea únicamente una respuesta ante la ocurrencia de pérdidas, sino un componente dentro de la estrategia para construir productos, gestionar carteras y enfrentar los cambios que experimenta la medicina.

Para una industria que debe responder simultáneamente a la evolución tecnológica, el incremento de los costos médicos y la aparición de riesgos cada vez más complejos, el verdadero valor del reaseguro podría estar precisamente en su capacidad para ayudar a anticiparlos. Más que absorber pérdidas, el reaseguro puede convertirse en un aliado para que el seguro de salud evolucione al mismo ritmo que las necesidades de la sociedad.

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