Gabriela Leyva / Reportera, Revista Siniestro
Realizar la asignación de un beneficiario no es una decisión que se toma a la ligera, ya que una mala decisión, un error de escritura o la falta de actualización puede poner en riesgo el cobro de la indemnización. Es por ello que Éricka Guillén Urueta, asesora profesional de seguros, nos comentó cuáles son los errores más comunes que puedes llegar a cometer al registrar a tu beneficiario.
Aquí te decimos los puntos clave que Éricka nos compartió en entrevista para que evites equivocarte:
- Errores en el nombre del beneficiario
Uno de los errores más frecuentes es escribir incorrectamente el nombre del beneficiario o utilizar abreviaturas. Por ejemplo, registrar a una persona como “J. Luis” cuando su nombre completo es José Luis. Este detalle, que parece insignificante, puede generar inconsistencias en la documentación.
- Designar a un menor de edad
Cuando se designa a un menor de edad como beneficiario, el proceso para recibir la indemnización puede requerir procedimientos legales y la intervención de un representante, según las circunstancias y la legislación aplicable. Por ello, es importante recibir una buena asesoría para evitar complicaciones para la familia.
- No actualizar los beneficiarios tras un fallecimiento
Si el beneficiario fallece y el asegurado no actualiza la póliza, pueden surgir dificultades al momento de reclamar la indemnización. Es importante que revises quiénes están designados, sustituir a las personas que corresponda y ajustar los porcentajes de distribución cuando sea necesario.
- No modificar la póliza después de un divorcio
Cuando el cónyuge está registrado como beneficiario y ocurre una separación, es fundamental revisar la designación. Si no se actualiza la póliza, la expareja podría conservar el derecho a reclamar la indemnización, dependiendo de las condiciones contractuales y la legislación aplicable.
- No informar a los beneficiarios sobre la existencia del seguro
En ocasiones, las personas designadas desconocen que son beneficiarias o no saben que existe una póliza de seguro de vida o un plan personal de retiro. Esta falta de información puede dificultar que los familiares localicen los documentos y conozcan los pasos para reclamar los recursos correspondientes.
6. No mantener una comunicación constante con el asesor
Muchos de estos problemas pueden prevenirse si el asesor mantiene contacto con el asegurado y conoce los cambios importantes en su vida. Revisar periódicamente la información permite identificar inconsistencias y realizar las modificaciones necesarias antes de que se presente un siniestro.
A fin de prevenir estas situaciones, nos dice Éricka, lo mejor es acercarse al asesor. Él debe explicar al cliente las coberturas y condiciones de su póliza, así como la importancia de mantener actualizados sus datos y los de sus beneficiarios. Asimismo, es recomendable informar a la familia sobre la existencia del seguro e indicarle dónde encontrar la documentación correspondiente.
Mantener una póliza actualizada no solo facilita los trámites, sino que también ayuda a prevenir conflictos y brinda mayor certeza a quienes podrían necesitar la protección contratada.
