Carlos Zamudio Sosa
México Claims and Risk Management, S.C. / carlos.zamudiososa@gmail.com
Quienes organizan la operación del seguro de daños tienen el claro propósito de obtener beneficios de este tipo de operación financiera. Cualquier aseguradora (accionistas) tiene el derecho legítimo de esperar utilidades después de invertir enormes sumas de recursos en un muy complejo entramado de servicios y en un alto grado de conocimiento para identificar qué riesgos conviene retener y cuáles deben transferirse a una estructura mayor (el reaseguro). Por si nos cuesta imaginar la complejidad de armar una empresa de esta naturaleza, imaginemos ahora cuán arduo es estructurar contratos conforme a las disposiciones muy claras que regulan este tipo de inversiones, para el buen seguimiento de las normas financieras expresamente creadas para este negocio, y conforme a muchos aspectos de control y auditoria permanentemente regulados y verificados, para proteger a la masa de clientes que tienen el propósito común de transferir sus riesgos y desean formar parte de dicho entramado financiero.
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