Mauricio G. Arredondo Fernández Cano* / Director General, CEI marredondo@examencei.com.mx
En los artículos anteriores hemos analizado cómo nuestras decisiones individuales y el mercado laboral influyen en el ahorro para el retiro, así como el impacto del envejecimiento poblacional en los sistemas previsionales. Ahora toca abordar una dimensión más amplia: el desarrollo económico y la equidad. Porque la pensión que una persona recibe no depende únicamente de cuánto ahorró o de cuántos años trabajó, depende también del país en el que nació, de las oportunidades que tuvo y del nivel de desigualdad que marcó su trayectoria.
Las pensiones no operan en el vacío. Son el reflejo de la estructura económica y social de una nación. México es un país de contrastes: una de las economías más grandes del mundo y, al mismo tiempo, una sociedad con profundas brechas de desigualdad. El desarrollo económico no se mide solo por el tamaño del Producto Interno Bruto, sino por cómo se distribuyen sus beneficios y por la calidad de vida que genera. Ingreso, educación, salud, movilidad social y acceso a protección social son dimensiones inseparables del verdadero desarrollo.
