Fianzas

¿El reclamo es un caso de éxito de una fianza?

Saturnino Castillo / México Claims and Risk Management, S.C. / scastillo@mexicoclaims.com

En una reunión, unos amigos empresarios del giro de la construcción me pidieron que hablara de un caso de éxito de una póliza de fianza, dado que ellos han sufrido malas experiencias cuando han pretendido hacerla efectiva. Así que les comenté que, para mí, una fianza exitosa es aquella que no se reclama. Como es fácil suponer, mi respuesta causó un estupor total.

Quizá tú, que estás leyéndome, también experimentes la misma reacción ante mi declaración, pero quiero aclararte que, cuando el beneficiario de una póliza de fianza (contratante del contrato principal) no tiene la necesidad de utilizarla, significa que el contratista o fiado ha cumplido con todas y cada una de las obligaciones que asumió en el contrato afianzado, y cuando este ha respondido por sus compromisos, significa que el beneficiario también respetó los acuerdos previstos, como la entrega de un anticipo en tiempo y forma, la obtención de los permisos correspondientes, la no obstaculización con cosas innecesarias o fuera de contrato y la facilitación de los elementos necesarios para el contratista.

En caso de que el contrato principal sea de obra, aparte de lo antes señalado, es necesario que el contratante (beneficiario) supervise de forma adecuada los trabajos, elabore con la formalidad apropiada tanto las bitácoras como las actas, pague las estimaciones presentadas y verifique que la calidad de los materiales sea acorde a lo establecido en las especificaciones estipuladas en el acuerdo de voluntades, entre otras obligaciones que se haya autoimpuesto.

El beneficiario que lleva una adecuada administración de la obra se dará cuenta de si el contratista cumple o no con las obligaciones pactadas, lo que le permitirá en caso necesario intentar solucionar la situación directamente y, en el supuesto de que el contratista no se preste a ello, proceder a hacer efectiva la garantía que le fue otorgada para ese fin. Esta manera de proceder es válida para cualquier tipo de fianza, como las de anticipo, cumplimiento y vicios ocultos.

Retomando la respuesta que di en aquella reunión, como profesional que vive de ejercer el derecho alrededor de la fianza, insisto en que lo más saludable para un empresario de cualquier giro es no tener que hacer efectiva una póliza de esta naturaleza, pues una reclamación representa la desviación del verdadero propósito de las usuales actividades del empresario, un mayor costo financiero y la prolongación en tiempo para la recepción o cumplimiento de lo encomendado. Sin embargo, en el supuesto de tener la necesidad de hacer efectiva dicha póliza, conviene haber llevado una adecuada administración del contrato principal y la garantía para tener plena certeza de que la fianza cumplirá su función de manera expedita y la institución afianzadora responderá por el fiado al dar como indemnización el importe que corresponda.

Si bien el sentido común impone que el mayor éxito de una póliza de fianza es cobrarla íntegra, ello es el resultado inherente de que los contratos fueron correctamente administrados y las obligaciones mutuas fueron cumplidas. Por tanto, el mayor beneficio se obtiene cuando no hay necesidad de reclamo porque el fiado cumplió con las obligaciones que asumió ante el contratante, ya que al empresario le interesa que le entreguen en tiempo y forma el producto o la obra que solicitó, pues su éxito deviene de su actividad principal, no de hacer efectiva una fianza.

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