Gastos Médicos Mayores, Seguros

Covid y la suma asegurada de pérdidas consecuenciales

Carlos Zamudio Sosa, carloszamudiososa@gmail.com y C.P. Martín Curiel Liera martin@lieracorp.com

En los seguros proporcionales, incluidos los de pérdidas consecuenciales, la suma asegurada debe reflejar el riesgo para el periodo de cobertura, es decir, el futuro, usualmente 12 meses, a partir del preciso día en que se activa la protección. El asegurado, el agente y toda persona interesada requieren comprender este sencillo fundamento y saber que esencialmente se pueden trasladar al asegurador pérdidas financieras diferentes al daño físico en los activos, las cuales son conocidas como de segundo orden.

En el mercado asegurador existe un abanico de ofertas de protección relacionadas con este rubro: desde aquellas que permiten al empresario hacer frente a sus gastos fijos, incluyendo sueldos y salarios, durante el lapso convenido y en el entendido de que el afectado no es eficiente después de un evento dañoso, hasta las que regresan al empresario al estado financiero que tenía antes del siniestro, reparando incluso las pérdidas en la disminución de la legítima utilidad que se esperaba de no acontecer el evento dañoso.

Perdidas-Consecuenciales-1000x500Entre los seguros de pérdidas consecuenciales, se encuentran los de ganancias brutas no devengadas y los de reducción de ingresos, según se trate de empresas industriales o comerciales. Aunque no es el momento de detallar estas coberturas, hay que decir que son mucho más amplias y depuradas. De la misma forma, no está de más recordar que los contratos de daños materiales hoy vigentes podrían amparar las consecuencias financieras por el paro de actividades derivado de una orden de autoridad.

Para siniestros futuros o ya en curso, sin importar el tipo de cobertura, el éxito de la indemnización depende, en primer lugar, de avisar o haber comunicado a la aseguradora el valor real del riesgo, expresado en forma anual.

En la actualidad, la variable que altera profundamente la ecuación es la pandemia, pues esta provocará, en mayor o menor medida, impactos financieros en diferentes niveles y todo tipo de negocios. Si una empresa sufre un siniestro de daño material y activa su seguro de consecuencias, deberá tener la suma asegurada correcta para ser plenamente indemnizada. El problema es que la gran mayoría de los adherentes a este tipo de protección determina la suma asegurada con base en valores históricos y esta es una de las razones por la que regularmente se presenta un bajoseguro, además de que muchos no entienden este concepto. Por eso, ahora más que nunca, tenemos que considerar que los puros resultados históricos no son una fuente de información apropiada para los seguros de pérdidas consecuenciales, ya que no ofrecen la base correcta para determinar la suma asegurada.

Entonces, a aquellos que hoy cuenten con ese tipo de seguro les subsistirá el derecho o la obligación, según entiendan su contrato, de actualizar las sumas aseguradas tal y como lo harían en el supuesto de que el valor de sus activos incrementara o disminuyera.

Aunque en pérdidas financieras, al momento del siniestro, se comparen los números históricos como una fuente de información, estos no son, por sí solos, la herramienta adecuada para cuantificar la merma, pues deben considerarse los contratos y pedidos en firme, a corto y mediano plazo, para definir la verdadera pérdida, cuyas consecuencias se pretenden trasladar al asegurador. Además, dado que estamos ante una situación extraordinaria, se tienen que determinar y ajustar los valores a ese nivel.

Entonces, bajo este escenario y a partir de este momento, es trabajo del asegurado y, si cuenta con ella, del Área de Finanzas, realizar un presupuesto para los siguientes 12 meses o, si es posible, para los próximo 2 años, con el cual se tenga la capacidad de administrar las sumas aseguradas de pérdidas consecuenciales y realizar ajustes proporcionales, al menos trimestrales.

Por tanto, para facilitar el estudio de un efecto financiero negativo y disminuir el riesgo, debemos imaginar que, por ejemplo, ya nos encontramos unos meses o hasta un año en el futuro, digamos septiembre de 2020, y los negocios están nuevamente en operación, pero sufrimos una pérdida indemnizable, como un incendio, y por ello experimentamos otra vez perjuicios consecuenciales que podemos reclamar. Nuestro presupuesto debe considerar casos como este y que, mientras más larga sea la cuarentena y la parálisis comercial o recesión, mayores serán las desviaciones de los estados financieros.

Como se describió, la estimación de la pérdida y su ajuste se hace comparando la información histórica contable y proyectando la esperada realidad de los meses subsecuentes al siniestro cubierto. Es notorísimo que dentro de un año o más, digamos marzo de 2021, todo estado financiero estará muy desviado de los valores anteriores a la contingencia, antes de 2019, y que los presupuestos para el futuro, poco más de dos años, por supuesto no serán ni debieran ser más optimistas. En esa nueva realidad, para alcanzar los beneficios indemnizables plenos, se debe contar con sumas aseguradas realistas, ya que, de lo contrario, quizá no serán las deseadas.

De no administrar correctamente los riesgos, podemos caer en el supuesto de sobreseguro o, si hemos declarado menos valores y luego no damos aviso de su incremento, en una condición de bajoseguro. Recordemos que esta penalidad, llamada también infraseguro, es de consecuencia ineludible, dado que este tipo de coberturas son de naturaleza proporcional, salvo pacto en contrario, tal y como se aplica en el seguro de daño material.

En conclusión, aunque reducir los montos de cobertura en pérdidas consecuenciales refleja un beneficio en el costo de la prima, es indispensable incrementarlos mediante un ejercicio perfectamente bien asesorado por un agente de seguros con gran conocimiento en su cálculo o analizarlos a través de un especialista externo para proyectar de forma suficiente la cobertura del tipo de seguros que hemos tratado, según el futuro cuantificable de cada empresa, a fin de que las variaciones no terminen dando lugar a indeseados y profundos bajoseguros.

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