Sector Asegurador, Seguros

¿Cisne negro o rinoceronte gris?

Ing. Jesús Guillermo Moreno Ríos / Incide / Incide.guillermo@gmail.com

Hace dos años, desarrollé un modelo de gestión de riesgos basado en el cubo de Rubik, que fui perfeccionando después de conocer el cubo serpiente en un viaje que hice en febrero de 2020 a San Cristóbal de las Casas. En este modelo señalo que la solución de problemas debe tener una relación armónica, ya que, al pretender siempre resolverlos por separado, se presentan dificultades mayores debido a la corta visión, la ignorancia o la simple indolencia de quienes tienen que tomar decisiones empresariales, políticas, financieras, profesionales, culturales, jurídicas o de cualquier tipo. Profundizar en mis ideas me ha llevado a explorar las de otras personas. Así he llegado a conocer El cisne negro de Nassim Nicholas Taleb y El rinoceronte gris de Michele Wucker.

De acuerdo con Nassim, el título de su libro alude a cierto periodo de la historia de Europa, en el que se creía que los cisnes negros no existían porque nunca se había visto uno, de manera que tuvieron que pasar varios siglos para que se aceptara su existencia. Esto demuestra, según este economista, lo limitado que son el conocimiento y la capacidad inductiva del ser humano frente a un suceso sorpresivo de gran impacto, que, una vez pasado, se racionaliza por retrospección, dando la impresión de que se esperaba que ocurriera.

En la época de incertidumbre en la que vivimos hoy, resalta que al parecer nadie sabe muy bien cómo reaccionar frente al problema de la covid-19, porque no se esperaba, no se sabe manejar ni qué sucederá. De aquí que la pandemia ha sido vista por algunas personas como un claro ataque de un cisne negro, pero yo no considero que sea así.

Cada año, tanto la aseguradora alemana Allianz como el World Economic Forum (WEF) publican su propio estudio sobre los principales riesgos que los empresarios, académicos y pensadores prevén para los próximos doce meses. Las ediciones de ambos para 2020, publicadas antes del fin de año pasado, contemplan riesgos relacionados con una pandemia o una propagación de enfermedades contagiosas a escala mundial. Por tanto, cualquier persona que siguiera los pronósticos de riesgo tendría que haber sabido que la contingencia actual estaba en el radar.

El origen de una crisis proviene de un riesgo que se materializa. Si ese peligro está en nuestro mapa, estaremos preparados para enfrentarlo; en caso contrario, tendremos que improvisar. Por eso, quisiera remarcar que la pandemia actual no es un cisne negro, sino un rinoceronte, sin que tengamos la capacidad o la intención, principalmente por la ignorancia, de evitarlo.

El costo de las medidas tomadas en medio del pánico es incalculable, y su efectividad probablemente sea discutible. Con seguridad veremos, una vez que pase la crisis, a muchas personas que saldrán a opinar sobre lo que se debería haber hecho y determinarán que el confinamiento social era innecesario debido a la baja tasa de mortalidad asociada a la enfermedad y el alto perjuicio hecho a las empresas. Sin embargo, ¿no existen acaso primas que aseguran la continuidad de operaciones de los negocios, incluso a pesar de una pandemia? Debemos aceptar que preferimos creer que nada iba a suceder, aunque este tipo de riesgos está contemplado en las leyes y las regulaciones de protección civil.

La gestión de crisis empieza identificando los riesgos que la pueden disparar, buscando sus determinantes, midiendo los peligros y comprendiendo la probabilidad y el impacto. Si no entendemos esto, obtenemos un resultado como el actual: intentar pensar y delinear una estrategia en medio de la crisis y el caos, lo que a su vez genera un desorden adicional, ya que nadie sabe bien cómo reaccionar y se terminan tomando medidas ineficientes, ineficaces, tardías y costosas.

Debemos ser resilientes y aceptar esta capacidad no como una palabra impronunciable, sino como un nuevo modelo que nos ayudará a enfrentar el mundo que está por venir. Así que te invito a desteñir, quitar las alas y ponerle un cuerno a tu cisne, para que lo reconozcas como lo que es.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s