Dos siniestros de mamás atendidos por el Baylor St. Luke’s Medical Center
Madre e hijo se someten a un trasplante de corazón En 2023, un joven visitó a su cardiólogo, el Dr. Ajith Nair, porque tenía los pies hinchados, se sentía “débil y fatigado” y le faltaba el aire. Esta sensación ya la había experimentado antes: a los 23 años, en 2016, sufrió una insuficiencia cardíaca y se sometió a un trasplante de corazón.
Poco después de aquella operación, su mamá sintió un dolor en el pecho y fue hospitalizada. Las pruebas genéticas revelaron que ambos padecen la enferme- dad de Danon, un mal hereditario poco común que suele causar insuficiencia cardíaca. Dos años después del trasplante de su hijo, ella se sometió a la misma operación en el Centro Médico Baylor St. Luke’s, en Houston.
La enfermedad de Danon es un trastorno genético que se origina por una mutación en el cromosoma X y que se manifiesta mediante debilidad muscular, discapacidad intelectual y cardiomiopatía o debilitamiento del músculo cardíaco. El joven y su madre habían presentado este último síntoma años atrás.
Ahora, el corazón del joven volvía a tener problemas para funcionar. El diagnóstico indicó que necesitaba un segundo trasplante. Los médicos le colocaron un balón de contrapulsación para ayudar a que la sangre circulara por su corazón mientras esperaba la operación.
De acuerdo con el Dr. Gabriel Loor, director quirúrgico de trasplante de pulmón y cirujano cardíaco en el Centro Médico Baylor St. Luke’s y profesor asociado de cirugía, trasplante cardiotorácico y soporte circulatorio en el Baylor College of Medicine, el corazón del joven “no latía mucho, funcionaba mal y tenía poco suministro de sangre”.
El Dr. Loor había realizado el trasplante a la madre del paciente. Como la señora quedó tan satisfecha con su habilidad médica y su capacidad para comunicarse en español —ella solo habla este idioma—, esperaba que él fuera el cirujano de su hijo. El joven expresó a su cardiólogo: “Quiero que el Dr. Loor me atienda. Nos entenderemos bien. Él estará al tanto de todo”.
Tras seis semanas de espera, se consiguió un corazón de donante. En noviembre de 2023, el joven fue operado. Así se dio una situación inusual: el mismo cirujano realizó los trasplantes de corazón a la madre y al hijo.
La recuperación del joven fue casi inmediata. A los dos días ya estaba haciéndose selfies y encaminándose hacia una sanación completa. “Él estaba muy emocionado por tener otra oportunidad. Hay que perseverar y mantener la esperanza. Fue una verdadera inspiración para todos”, comenta el Dr. Loor.
Un mes después, el joven estaba en su casa recuperándose y no presentaba complicaciones. Se sometió a fisioterapia para recuperar su fuerza y volver tanto a su trabajo como a sus actividades habituales: jugar futbol y ser DJ en las reuniones de sus amigos.
Él dice satisfecho al Centro Médico Baylor St. Luke’s: “Tienen un gran equipo de trabajo. Yo, mi madre y toda mi familia estamos agradecidos con el personal, las enfermeras, los médicos y los cirujanos”.
Joven madre retomó su vida familiar tras ser intervenida de la válvula cardíaca
Es normal que una madre que cuida de tres hijos menores de siete años esté agotada, pero ella sabía que la dificultad para respirar y los dolores en el pecho eran algo más que una simple fatiga diaria.
La mujer de 35 años nació con el síndrome del bebé azul, causado por la tetralogía de Fallot. Esta cardiopatía congénita provoca una coloración azulada en la piel por la falta de sangre oxigenada en el cuerpo. El defecto se corrigió cuando ella tenía tres meses, pero cada año visitaba al cardiólogo porque sabía que en algún momento necesitaría un reemplazo de válvula. En 2023 se mudó a Texas con su familia. Estaba en buena condición física, pero cierto día presentó los síntomas de una cardiopatía crónica. Al respecto, co- menta: “Tenía dificultades para hacer ejercicio y seguir el ritmo de mis hijos. La sangre no llegaba a mis pulmones a través de la válvula. Por eso sentía mucha falta de aire. No podía respirar profundamente”. También experimentó dolor y presión en el pecho, así como una acidez estomacal similar al reflujo.
La joven madre consultó a varios expertos, pero eligió al Dr. Dhaval Parekh, cardiólogo intervencionista del Centro Médico Baylor St. Luke’s, reconocido por su experiencia en defectos estructurales congénitos en adultos. Se sometió a un procedimiento mínimamente invasivo, llamado reemplazo valvular percutáneo por catéter, cuyo objetivo era el implante de una nueva válvula en su corazón sin la necesidad de una cirugía a corazón abierto, pues esta habría requerido un largo periodo de recuperación.
Tras el procedimiento, pasó una noche en el hospital. Al siguiente día, por la tarde, fue dada de alta. Se le indicó que durante dos semanas no debía manejar ni levantar nada que pesara más de 4.5 kilos. Dos meses después reinició su rutina de ejercicios.
“Me siento genial. Puedo volver a entrenar, así que retomé la bicicleta. Siento que he vuelto a mis en- trenamientos habituales. Durante varios meses tuve dificultades por los problemas respiratorios”, indica la paciente.
Su pronóstico es excelente. «Las válvulas de tejido artificial, en general, duran una década. Los pacientes adultos con cardiopatías congénitas requieren atención médica toda su vida. Nuestro equipo de cardiología se mantiene a la vanguardia de los avances en beneficio de los pacientes”, afirmó el Dr. Parekh, quien señaló que la tasa de supervivencia de las personas con tetralogía de Fallot supera el 90 % por los avances tecnológicos y científicos.
