Adrián Palacios Ramírez / Reportero, Revista Siniestro
En esta ocasión entrevistamos a Armando Lozano, agente con más de 20 años de experiencia y fundador del despacho ATL Seguros, quien se ha distinguido por brindar soluciones reales y dar seguimiento cercano a sus asegurados, enfocándose siempre en la protección de su patrimonio. Su historia en el sector comenzó hace casi dos décadas, cuando decidió incursionar como agente. Aunque su inicio estuvo marcado por la incertidumbre y el miedo, encontró la manera de impulsarse al recurrir a la entonces popular Sección Amarilla para ofrecer sus servicios. Tras varios intentos, logró comunicarse con una empresa que buscaba un agente. Acudió a una cita donde conoció al director de la compañía, quien le brindó la posibilidad de comenzar y desarrollarse.
Con el paso del tiempo, sobre la confianza y el acompañamiento constante, forjó una relación sólida con uno de sus asegurados, quien contrató una póliza de gastos médicos mayores con una suma asegurada reinstalable de un millón de dólares, así como una póliza de vida y retiro.
Un año y medio después de haber iniciado este vínculo, ocurrió un desafortunado hecho. Mientras el asegurado se encontraba en su casa, en Veracruz, disfrutando de una reunión familiar, decidió lanzarse a la alberca. Un mal movimiento provocó una caída que causó una fractura en las cervicales. Esto marcó un antes y un después en su vida. Ante la emergencia, la familia se puso en contacto con Armando, quien de inmediato se movilizó para brindar apoyo, organizar la documentación necesaria y coordinar el traslado de urgencia en ambulancia aérea hacia un hospital.
El accidente provocó una tetraplejia, dejando al asegurado sin movilidad en la mayor parte del cuerpo. Solo podía mover la cabeza y una mano. Debido a la falta de tecnología especializada para atender este tipo de lesión en Veracruz, fue atendido en la Ciudad de México. El proceso fue complejo: permaneció tres meses en Terapia Intensiva, donde fue sometido a múltiples cirugías y enfrentó tres infartos. Tras seis meses logró salir adelante, así que continuó su tratamiento en un hospital de traumatología.
A casi 12 años de aquel suceso, el caso ha representado un gasto aproximado de 72 millones de pesos cubiertos por la póliza, pues el asegurado ha recibido múltiples atenciones médicas y ha experimentado diversas secuelas. En todo momento, la aseguradora ha respondido de forma oportuna y adecuada, estando a la altura de las necesidades del cliente. Además de dicho monto, se pagó casi un millón 200 mil dólares por la cobertura de invalidez de la póliza de vida.
El apoyo incondicional otorgado por el agente al asegurado fortaleció de manera profunda su relación. Hasta la fecha ellos mantienen una amistad cercana que refleja la confianza construida durante el proceso. Para Armando, esta fuerte experiencia reafirmó el verdadero sentido de su labor: el agente no solo vende una póliza, sino también acompaña y respalda a las personas en los momentos más vulnerables.
