Dr. Israel Trujillo Bravo / X: DrTrujilloBravo
De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), base administrada por la Comisión Nacional de Búsqueda, en México había 132 mil 534 personas desaparecidas o no localizadas hasta marzo de 2026. Esta cifra responde a la convergencia de múltiples factores estructurales, criminales e institucionales que se han reforzado entre sí durante décadas, sobre todo a partir de 2006. En este texto, exploraremos siete factores:
1. Violencia vinculada al crimen organizado. Desde 2006, el crecimiento y la fragmentación de los grupos criminales han transformado la desaparición en una estrategia sistemática, no en un daño colateral. La desaparición se ha convertido en una forma de ocultar homicidios, lo que dificulta que el Estado genere estadísticas claras.
2. Impunidad estructural y debilidad del sistema de justicia. En México, desaparecer a una persona rara vez tiene consecuencias penales efectivas. Se estima que solo alrededor del 3 % de los casos activos cuenta con una carpeta de investigación sólida. Esto evidencia que la reforma judicial no debía enfocarse solo en los juzgadores. La deuda histórica con la sociedad mexicana también está en fortalecer a las instituciones investigadoras, hoy rebasadas por la falta de estructura, de personal y de una estrategia definida y homogénea a nivel local y federal.
3. Colusión y corrupción de las autoridades. La persistencia del fenómeno se entiende a partir de la participación directa e indirecta de los policías municipales y estatales, la entrega de personas a grupos criminales, la omisión deliberada en la búsqueda y la manipulación tanto de registros como de evidencias.
4. Colapso institucional en la búsqueda y el registro. Entre los problemas históricos que persisten destacan los registros incompletos —ausencia de nombre, edad, fecha o lugar—, la duplicidad de reportes, la falta de depuración durante años y las personas localizadas que nunca fueron dadas de baja del registro. La Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas, publicada el 17 de noviembre de 2017 en el Diario Oficial de la Federación, buscó imprimir orden institucional y mejorar el registro; sin embargo, no fue suficiente.
5. Desaparición de mujeres por violencia de género y trata. Existe una mayor incidencia de trata de personas, explotación sexual y feminicidio precedido por desaparición. Las desapariciones de mujeres responden a dinámicas distintas, pero son igualmente sistemáticas.
6. Migración, movilidad y vulnerabilidad social. Aumentan el riesgo de desaparición entre migrantes en tránsito, jornaleros agrícolas, personas sin documentos y jóvenes en economías informales.
7. Factores estructurales de fondo. La desigualdad extrema, la militarización sin controles civiles eficaces, la fragmentación territorial del Estado y la normalización social de la violencia no causan de forma directa las desapariciones, pero sí las sostienen.
Ahora que tenemos claros los factores que alimentan este flagelo social, debemos analizar cómo esta dinámica ha afectado al sector asegurador mexicano. El impacto se observa principalmente en los seguros de vida. Hablaremos de ello en la próxima entrega.
