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¿VERDAD O RETO?

Dra. Socorro Morales / Directora médica administrativa y de Siniestros de Dictamed, Nocrala Selarom / dra.m.s.morales@gmail.com

Durango y Córdoba, azul y amarillo, música de banda y música de mariachi, margarita y clavel son cosas muy diferentes, pero realmente fascinantes. ¿No creen? Así existen situaciones cotidianas que a veces ya no nos parecen curiosas, aunque tengan su dosis de incoherencia.

¿Han notado que, cuando salimos los fines de semana, muchos andamos en tenis y short deportivos? ¿Por qué, si somos tan amantes del deporte, las estadísticas dicen lo contrario? En México, siete de cada diez adultos viven con sobrepeso u obesidad. Esto sí es para ponerse a reflexionar. Cuando veo a mi alrededor tanta emoción por el fútbol, me pregunto: ¿si tanto nos gusta el deporte, por qué no lo practicamos? Podríamos bajar las estadísticas negativas. Entre las causas más frecuentes por las cuales no hacemos ejercicio, según san Google, están la falta de tiempo debido al trabajo o al estudio, el cansancio acumulado, la falta de motivación, los problemas de salud y el desinterés. En esta época mundialista deberíamos ejercitarnos.

Sería un buen pretexto para fomentar el deporte. ¿Están de acuerdo conmigo? Pregunté a algunos conocidos cómo perciben el Mundial. Antes observé a una de mis personas favoritas, mi sobrino de nueve años. Este pequeño apasionado del fútbol ve los partidos, sabe los nombres de los jugadores, forma parte de un equipo desde hace tres años —aunque no sé qué posición juega—, cada que hay una reunión invita a quien se le ponga enfrente a salir a patear el balón y ahora está llenando el álbum de stickers de los jugadores del Mundial. Hace poco lo vi platicando con otro niño sobre el álbum: ambos estaban emocionados y analizaban los equipos en una plática de lo más divertida, entre un sinfín de risas. Me dio tanta curiosidad su conversación que pedí a mi sobrino el álbum para hojearlo.

Al preguntar a una amiga cómo vive el Mundial, me dijo que le dieron una camiseta en la empresa donde trabaja, sin preguntarle si le gustaba el fútbol, y que solo se la puso para la foto. Un amigo superaficionado, clásico prototipo de hombre que siente en sus venas la adrenalina de cada partido, me dijo que se compró una camiseta original. Aunque esta, por supuesto, salió un poco cara, no le importó. De hecho, dio un tarjetazo porque compró dos más. Me dijo que ya sabe qué snack tendrá en cada juego y a quiénes invitará para ver los partidos con él.

Un conocido me dijo que vivirá el Mundial con incertidumbre. Lejos de interesarse por los partidos, está angustiado por cómo llegará a casa esos días. Me contagió su preocupación. Decidimos comprar un café y cambiar de tema.

En una reunión con unas amigas, les hice la misma pregunta que a los demás. Me dijeron que ellas solo verán los partidos por los jugadores muy bien parecidos y por sus figuras atléticas. Según sus comentarios, será un festín sin importar los marcadores.

En conclusión, tenemos diferentes posturas y opiniones respecto al fútbol. Tengo mis dudas sobre la idea de que el balón nos une. Sin embargo, mantengo la esperanza y la fe en que nuestra selección ganará todos los partidos. Ojalá que en verdad haya unión y tregua. En cuanto a hacer ejercicio, mejor abordaremos el tema en otro momento, quizá después de los 39 días del Mundial.

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