Roxana Vélez Pérez / Coordinadora editorial, Revista Siniestro
Mariana, quien vive con su familia en San Luis Potosí (SLP), nos habló de cómo gracias a su seguro de gastos médicos pudo enfrenta la enfermedad de su hija.
La pequeña nació en 2022 y fue incluida en la póliza colectiva de su papá. A los dos meses de edad, sus padres notaron que su piel lucía amarilla, así que consultaron a varios médicos en SLP. El diagnóstico fue atresia de vías biliares, una enfermedad congénita no detectada durante el embarazo, la cual obstruye los conductos biliares, afecta el hígado y, si no se trata de forma oportuna, causa la muerte. El tratamiento consistía en una cirugía de Kasai, la cual evitaría que la bilis se concentrara en el hígado y lo volviera cirrótico, pero el procedimiento de alto riesgo solo daría estabilidad a la niña por un año. Nadie realizaba dicha cirugía en SLP, pero un doctor en Monterrey sí. Dado que la operación era costosa, la familia usó la póliza colectiva, cuya suma asegurada ascendía a 9 millones de pesos.
La pequeña fue operada en Monterrey, pero permaneció dos meses y medio internada debido a varias complicaciones, por lo que tuvieron que someterla a tres cirugías. Cuando fue dada de alta, la cuenta ya sumaba 4 millones de pesos. Al cumplir un año y tres meses, la pequeña presentó sangrados esofágicos. En esta etapa de la enfermedad, la única solución era un trasplante de hígado. El costo de la cirugía rondaba entre los 4 y los 8 millones de pesos. Mientras la familia encontraba un donante, viajaba cada mes a Monterrey, donde el médico hacía lo posible por controlar el avance de la enfermedad. En ese periodo, se realizó una derivación portosistémica a la niña para reducir los muy aparatosos sangrados que le provocaban anemia. Este procedimiento no se aconseja para los infantes, pero los médicos de un hospital de la Ciudad de México lo realizaron con gran éxito.
Por desgracia, la suma asegurada comenzaba a agotarse, pues los gastos ascendían a más de 8 millones de pesos. En 2025, una tía le donó un pedacito de hígado, convirtiéndose en la donadora viva relacionada. Ella
tenía seguro, pero por desgracia no cubría sus gastos como donadora, así que el seguro del esposo de Mariana cubrió los gastos de su hija y los de la donante, que ascendieron a 4 millones de pesos. En este punto su seguro estaba a punto de agotase, pues solo contaban con un millón de pesos, así que para cubrir los costos del trasplante abrieron la página en Facebook “Acompañando a Melissa”, donde presentaron la historia de su hija con el propósito de recaudar fondos.
Finalmente, la familia solo pagó tres millones de pesos más. Gracias al trasplante, la niña ha mejorado su calidad de vida, aunque requiere consultas médicas, controles médicos mensuales y medicación de por vida para no rechazar el órgano. Mariana recuerda que, cada vez que llegaba con su hija al área de urgencias de un hospital en SLP, le preguntaban si tenía un seguro de gastos médicos, pues en caso contrario debía dar un depósito de 50 mil pesos. Por ello, afirma: “La póliza salvó la vida de mi hija porque nos abrió puertas”.
La familia lamenta haber perdido la póliza colectiva de gastos médicos por no saber que es posible contratar una extensión para conservarla. A raíz de esta experiencia, Mariana y su esposo decidieron convertirse en agentes, convencidos de que “los seguros son mágicos, pero hay que saber usarlos y conocer cómo funcionan”. La joven madre resalta: “Tener una buena póliza de gastos médicos hace la diferencia en una historia como la nuestra”.
