Dr.EnriqueW.AlarcónMtz. / Director médico administrativo de Dictamed, Nocrala Selarom X: EnriqueWAlarcn1 / enrique.alarcon@nocralaselarom.com
En nuestro andar de casi 30 años en el medio asegurador hemos visto y sido parte de historias de toda índole. Primero, como empleados de aseguradoras, donde escuchábamos anécdotas de asegurados de los más variopintos estilos; luego, como directores de Dictamed, donde hemos sido muchas veces actores principales o facilitadores de historias increíbles, pues contribuimos a que la aseguradora, el agente y el asegurado se entiendan para generar una sincronía que lleve todo a buen término.
Tanto en las situaciones más simples como en las más complejas y gloriosas por su difícil solución, quienes formamos parte de Dictamed nos hemos puesto el traje de héroes para tratar siempre de cumplir a cabalidad nuestro compromiso con los clientes y de fortalecer el ambiente asegurador.
Como coordinadores y expositores del Diplomado de Gastos Médicos Mayores que, junto con Revista Siniestro, impartimos dos veces al año y que en septiembre comenzará a formar a la 11.a generación, escuchamos y compartimos testimonios que parecen imposibles en nuestro medio.
De entre las historias que hemos vivido, he aquí una que nos recuerda la importancia de ser muy directos, pacientes y concretos para que el asegurado no confunda nuestro rol y piense que estamos a sus deseos y órdenes.
Tras más de 5 años de haber abierto un siniestro por gastroenteritis probablemente infecciosa, un asegurado de 60 años presentó nuevamente sintomatología en el sistema digestivo. El médico gastroenterólogo que visitó le pidió hacerse unos estudios —una endoscopia y una colonoscopia con toma de biopsia— para determinar el origen de las molestias. Al asegurado se le hizo muy fácil realizar el proceso para que los estudios fueran cubiertos por pago directo utilizando la suma asegurada del siniestro abierto en 2009.
Cuando recibió nuestra respuesta negativa, entregada por su agente, el asegurado insistió en que se debía dar la autorización para sus estudios porque tenía un siniestro abierto; ya había pagado un deducible y un coaseguro, y no pensaba pagar dos veces estos conceptos. Pretendía ordenarnos que cumpliéramos su voluntad. De hecho, no aceptaba que lo “desobedeciéramos”.
Durante seis largos meses tratamos de convencerlo, pero era imposible. Al final, sucedió lo inevitable: aceptó que no era posible el pago directo, que probablemente se trataba de dos enfermedades distintas y que los estudios demostrarían que la nueva enfermedad no estaba relacionada con el siniestro abierto en 2009. Así fue, pues resultó que padecía colitis ulcerativa. Tras pagar el deducible y el coaseguro, fue atendido sin ningún problema.
