Adrián Palacios Ramírez
Coordinador Revista Siniestro
En esta ocasión platicamos con Jaryncy Yukary Pérez Bautista, agente de seguros, quien compartió con nosotros un caso que permite dimensionar la importancia del agente y del asesor de seguros en momentos que pueden cambiar la vida de una persona.
La historia comenzó con un asegurado que contaba con ciertos beneficios a través de una póliza colectiva de trabajo, la cual tenía derecho de conversión. Sin embargo, la suma asegurada era limitada para su perfil, responsabilidades y nivel de vida. La cobertura inicial no superaba el millón de pesos.
Para Jaryncy, esta situación representaba una preocupación, pues el asegurado no estaba dimensionando los riesgos a los que podía enfrentarse y, en caso de un evento grave, la protección disponible podría resultar insuficiente para respaldar su patrimonio y el nivel de vida de su familia. En este caso, se trataba del padre del titular de la póliza.
El asegurado ocupaba un cargo de alto nivel y tenía una capacidad económica que le permitía acceder a una protección mucho mayor. De hecho, estaba en condiciones de destinar alrededor de 300 mil pesos mensuales a una prima, un monto considerable que reflejaba tanto su capacidad económica como la necesidad de proteger adecuadamente lo que había construido. No obstante, al principio se resistió a contratar una extensión independiente de su cobertura. Como ocurre con frecuencia, la percepción de que el riesgo todavía estaba lejos hizo que la decisión fuera postergada. Jaryncy no desistió y continuó asesorándolo y explicándole la importancia de contar con una protección acorde con sus circunstancias. Finalmente, después de un tiempo, el asegurado aceptó contratar una extensión de su póliza. Tiempo después, el padre del titular de la póliza fue diagnosticado con cáncer y, lamentablemente, no pudo superar la enfermedad. Fue entonces cuando aquella decisión que meses atrás parecía simplemente una recomendación de prevención adquirió una enorme relevancia. El asegurado contaba ya con una suma asegurada considerablemente mayor y con una protección más acorde a sus necesidades.
De hecho, el seguro permitió cubrir más de 5 millones de pesos durante las primeras intervenciones, representando un respaldo financiero fundamental para hacer frente a los gastos derivados de la enfermedad. La cobertura contratada pudo utilizarse precisamente en el momento en que más la necesitaba, convirtiendo una decisión financiera tomada con anticipación en un respaldo fundamental frente a una situación que podía cambiar radicalmente su vida.
De acuerdo con Jarincy, este caso demuestra que el verdadero valor de un seguro no siempre puede apreciarse cuando se contrata, sino que se hace evidente cuando ocurre un evento inesperado y la persona descubre que cuenta con una protección diseñada para acompañarla durante una de las etapas más difíciles de su vida.
Más allá de la póliza, la experiencia también pone de manifiesto el papel que desempeña el agente o asesor de seguros. Un cliente puede conocer cuánto gana, cuánto gasta o cuánto patrimonio ha acumulado, pero no necesariamente tiene la capacidad técnica para identificar qué nivel de protección necesita frente a distintos escenarios.
Es ahí donde la asesoría adquiere relevancia. El agente debe conocer al cliente, entender su situación económica y familiar, identificar sus riesgos y plantear escenarios que quizás el cliente no había considerado. En este caso, la diferencia estuvo en no conformarse con la cobertura que el asegurado ya tenía a través de su trabajo; la recomendación fue mirar más allá y preguntarse si esa protección realmente correspondía con su realidad.
La decisión de ampliar la cobertura permitió cerrar esa brecha antes de que ocurriera el siniestro.
El caso compartido por Jaryncy muestra que la labor del agente no termina con la emisión de una póliza, sino que consiste, también, en acompañar al cliente y ayudarlo a prepararse para riesgos que todavía no han ocurrido.
