Riesgos difíciles de asegurar
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Riesgos de difícil aseguramiento: todo es asegurable

Roxana Vélez Pérez
Coordinadora editorial, Revista Siniestro

Con 18 años de trayectoria en el sector asegurador, Diego Procuna es CEO de ERA Reinsurance, firma especializada en la gestión de reclamaciones y la recuperación de saldos dentro de la cadena de reaseguro.

En entrevista, Diego nos habló de los riesgos de difícil aseguramiento y nos dijo que “puede resultar muy complejo porque se piensa que se trata de cosas imposibles de asegurar”. Sin embargo, precisó que, “mientras se trate de un tema lícito, todo es asegurable”.

Asimismo, explicó que “se cataloga como de difícil aseguramiento al riesgo que sale de los parámetros normales que una compañía de seguros tiene en sus reglas de suscripción”. Este tipo de riesgos suele distinguirse por una alta probabilidad de ocurrencia o por la posibilidad de generar un impacto económico considerable. También puede implicar dificultades importantes para determinar su valor, estar vinculado con circunstancias poco conocidas o atípicas, o requerir condiciones especiales de cobertura.

Entre los riesgos de difícil aseguramiento que requieren capacidades técnicas y financieras especializadas se encuentran las plataformas petroleras; las industrias que concentran grandes cantidades de materiales inflamables, como las empresas gaseras, cartoneras y papeleras, y los monumentos históricos. El Ángel de la Independencia, por ejemplo, puede tener un valor «económico determinado, pero también posee un valor simbólico que resulta imposible cuantificar.

“La dificultad para asegurar algo no implica imposibilidad, sino la necesidad de entender mejor el riesgo, poner un precio adecuado y definir la estructura idónea”, comentó Diego. A partir de esta premisa, identificó cuatro aspectos esenciales para clasificar un riesgo: la naturaleza del peligro, el grado de exposición, la magnitud de la pérdida potencial y los antecedentes o características particulares.

En el caso del Ángel de la Independencia, sería necesario definir con precisión el objeto del seguro (incluidos sus componentes económicos y simbólicos), los peligros a los que está expuesto y los antecedentes de eventos que pudieran afectarlo. Dado que “costará trabajo determinar el valor, seguramente no se le pondrá una suma asegurada, sino un límite que el asegurado o la compañía acepte para un bien de esas características”, afirmó.

¿Cómo se evalúan los riesgos de difícil aseguramiento?
De acuerdo con Diego, una evaluación adecuada requiere un análisis integral: “Se debe entender el riesgo, los procesos productivos, los valores a riesgo y las medidas de prevención; conocer la ubicación; realizar una inspección; evaluar a la perfección las condiciones que rodean estos riesgos; considerar los escenarios de pérdida; calcular las pérdidas potenciales, y analizar la experiencia con riesgos similares”. En algunos casos, la aseguradora no dispone de toda la información o experiencia necesaria para evaluar» «por sí sola un riesgo de estas características. Por ello, puede recurrir a reaseguradores especializados que hayan cubierto riesgos similares (o incluso equivalentes) en otros mercados. En México, por ejemplo, existe un grupo especializado en riesgos nucleares que participa en la protección de las plantas y determina la distribución de cada riesgo entre las compañías involucradas. La diversidad de exposiciones que existen en México, también ha contribuido al desarrollo de una experiencia particularmente valiosa en la gestión de siniestros.

Diego explicó: “Aprender a manejar siniestros en México es sumamente valioso, porque todos los riesgos que existen en una póliza cotidiana existen en nuestro país. Aquí suceden terremotos, huracanes y erupciones volcánicas. Somos ricos en riesgos que, para su aseguramiento, se presentan a los reaseguradores con experticia en siniestros similares atendidos, limitantes, exposiciones al riesgo, valuaciones previas para el cálculo de reclamos y complicaciones para el manejo o cierre de siniestros, para ofrecer una prima competitiva”.

Finalmente, Diego destacó que el reto más relevante suele encontrarse en los riesgos nuevos o poco conocidos: “Hace diez años no se hablaba de hackers o de riesgos virtuales. Creo que el riesgo difícil de asegurar es el no conocido. De los riesgos catastróficos, hay un conocimiento pleno; de los riesgos desconocidos y futuros, no. En este sentido, la capacidad del reaseguro sirve como un apoyo para entender el riesgo difícil de asegurar”.

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