Agente

El seguro como fuerza que protege, La navegación, los puertos y el movimiento del valor.

Esaú M. Mendoza Hernández
Director de Desarrollo de Negocios Keeper Cargo Insurance

Del 9 al 11 de septiembre, Puntarenas, Costa Rica fue sede del Foro Internacional Marítimo-Portuario Costa Rica 2026, también conocido como Foro PBIP, que desde 2005 se ha realizado en distintos países del continente americano y España. En esta edición, la Red PBIP cumplió 21 años de trayectoria. Organizado por la Asociación Civil Red PBIP México Internacional, en colaboración con la Comisión Interamericana de Puertos de la Organización de los Estados Americanos (CIP-OEA), reunió a autoridades, especialistas y delegaciones provenientes de 16 países en un entorno especialmente significativo: Puntarenas y Puerto Caldera, una de las principales puertas del comercio exterior costarricense hacia el Pacífico.

El contexto del encuentro no pudo ser más oportuno. Los conflictos geopolíticos, la modificación de rutas marítimas, la digitalización, la ciberseguridad, el crimen organizado y las nuevas amenazas están obligando a repensar la manera de entender la protección de los puertos, la logística internacional y las cadenas de suministro. Hoy hablar de seguridad marítimo-portuaria ya no significa controlar accesos; significa proteger personas, infraestructura, información, tecnología, mercancías, transporte y continuidad operativa. La agenda reflejó esa evolución. Se discutió la modernización marítimo-portuaria, instalaciones inteligentes y seguras, digitalización, buques autónomos, resiliencia, amenazas híbridas, tráfico ilícito de estupefacientes, seguridad electrónica, automatización, gestión ambiental y riesgos logísticos. Uno de los mensajes más claros fue que innovación y protección deben avanzar al mismo ritmo. La tecnología puede generar mayor eficiencia y trazabilidad, pero también nuevas vulnerabilidades; por ello, la seguridad debe formar parte del diseño de cada proyecto y no incorporarse después de que el riesgo ya existe. costaría indemnizarla, sino cómo mantener operativo un puerto después de un evento, cómo facilitar que una embarcación recupere su actividad, cómo administrar adecuadamente las responsabilidades y cómo proteger a las personas que hacen posible la actividad marítima y portuaria. Ahí el seguro deja de ser una herramienta financiera posterior a la pérdida y se integra a una estrategia de prevención, protección, continuidad y resiliencia.

Porque asegurar el comercio marítimo no significa asegurar la carga; significa proteger el buque, el puerto, la terminal, las responsabilidades y a las personas que todos los días hacen posible que el comercio siga navegando.

Costa Rica y la Unión de los Océanos

Uno de los momentos más representativos del foro fue la visita técnica al Puerto de Caldera, donde se presentaron proyectos de ampliación y modernización de esta infraestructura estratégica para el comercio exterior costarricense. Ahí tuvo lugar la tradicional ceremonia de la “Unión de los Océanos”, junto con integrantes de la Fundación Philippe Cousteau, reafirmando el compromiso con la preservación del medio ambiente marino.

El simbolismo resultó especialmente apropiado para Costa Rica, un país cuya vocación marítima mira hacia el Pacífico y hacia el Caribe. Pero aquella unión también puede entenderse como una imagen de lo vivido durante el foro: países, autoridades, empresas, puertos, seguridad, logística, academia y aseguramiento encontrándose alrededor de objetivos comunes.

El programa incluyó un recorrido náutico por el Golfo de Nicoya y expresiones culturales de jóvenes de la Universidad Técnica Nacional, recordándonos que detrás de los puertos, los buques y las operaciones existen también comunidades, historia, identidad y personas.

Desde el Puerto de Manzanillo, hasta el Puerto de Caldera La ceremonia concluyó con un momento especialmente emotivo: la entrega de piezas únicas de la colección conmemorativa de Keeper Cargo Insurance por los 200 años del Puerto de Manzanillo. Se trata de contenedores con el Puerto de Manzanillo pintado artesanalmente, elaborados por Casa Panduro, expresión de la tradición alfarera jalisciense y del patrimonio cultural de la tierra del mariachi, el tequila y la charrería.

Las piezas fueron entregadas por Alanna Curiel, gerente de Desarrollo de Negocios, y Esaú Mendoza, director de Desarrollo de Negocios de Keeper Cargo Insurance, al Capitán Miguel Ángel Osuna Rodríguez, presidente de la Asociación Red PBIP México Internacional A.C.; Capitán Carlos Nicolás Lamboglia Scarpin, secretario general; Capitán Miguel Ángel Osuna Terán, vocal; Marvin Sibaja Vanderlucht, director de la División Marítimo Portuaria del MOPT de Costa Rica; y PhD. Ángel Fabián Meneses Garro, director de la Dirección de Navegación y Seguridad Acuática de Costa Rica.

Los reconocimientos representaron un tributo desde el alma, porque existen obsequios que se entregan con las manos, pero nacen del corazón. Cada pieza representa mucho más que una artesanía: el contenedor simboliza el comercio mundial; Manzanillo, dos siglos de historia portuaria mexicana; y el barro jalisciense, la capacidad de transformar elementos sencillos en algo destinado a permanecer.

La alfarería, como la gestión del riesgo, requiere equilibrio entre tierra, agua, aire y fuego: la tierra representa nuestras raíces; el agua, la flexibilidad; el aire, la paciencia; y el fuego, la fuerza que transforma lo frágil en algo capaz de perdurar. De alguna manera, aquellas piezas hicieron exactamente aquello para lo que fue creado un contenedor: cruzaron fronteras llevando algo de México a buen puerto.

Una importante presencia mexicana

México tuvo una participación destacada, tanto en asistentes como por la presencia de especialistas dentro del programa. Las intervenciones abarcaron digitalización portuaria, Código PBIP, amenazas híbridas, seguridad electrónica, modernización de puertos y gestión de riesgos logísticos y de la cadena de suministro. Distintas instituciones, empresas, especialidades y generaciones coincidiendo en un mismo escenario internacional. Porque asistir a un foro cobra verdadero sentido cuando el conocimiento adquirido trasciende sus salones.

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