Ricardo de la Garza
Presidente y director general
Globaim México y Centroamérica
Una empresa invierte durante décadas en infraestructura, maquinaria, tecnología, en contratar una póliza de seguros y considerar su patrimonio protegido. Al ocurrir un siniestro de gran magnitud, descubre que el valor de sus activos no corresponde con las sumas aseguradas o que los riesgos a los que estaba expuesta no fueron evaluados adecuadamente.
En mis 30 años de trayectoria en el sector asegurador y reasegurador, he constatado una máxima ineludible: un siniestro no se resuelve al momento del pago. Su adecuada atención comienza desde la suscripción del riesgo. En el dinámico mercado mexicano, la diferencia entre la resiliencia operativa y una catástrofe financiera tras un evento severo radica en dos pilares técnicos fundamentales: la valoración precisa de los activos y una rigurosa ingeniería de riesgos.
La volatilidad económica y el descontrol contable de los activos
En un contexto marcado por la volatilidad cambiaria y la inflación en los costos de reconstrucción, equipos y maquinaria, apoyarse en balances contables o valores históricos para determinar sumas aseguradas es un error crítico. En ocasiones los registros contables están desactualizados, no coinciden con la realidad, o se registran equipos que físicamente no son parte de la empresa.
La AMIS ha señalado la brecha de protección existente. Ante un siniestro mayor, el desconocimiento del Valor de Reposición a Nuevo o del Valor Real Asegurado genera graves situaciones de infraseguro, dando lugar a la aplicación de reglas de proporcionalidad, según las condiciones de la póliza.
Estudios de firmas globales como Munich Re y Swiss Re respaldan que la valoración patrimonial no debe entenderse como un ejercicio estático sino dinámico, basado en un proceso que exige metodologías internacionales de valuación que contemplen la depreciación física, la obsolescencia tecnológica, la revaluación y los costos logísticos reales en México.
Reportes de la AMIS y Swiss Re durante el huracán Odile (2014) en B.C.S., señalan que el 60% del sector hotelero sufrió infraseguro al valorar sus activos con criterios contables y no con base en su Valor de Reposición. Durante el huracán Otis (2023) en Acapulco, la inflación de insumos y el desajuste de las sumas aseguradas expusieron una brecha de protección superior al 75% del daño económico.
La ingeniería de riesgos: de la transferencia al control dinámico
La ingeniería de riesgos trasciende la simple inspección previa; es la disci- plina encargada de identificar, cuantificar y mitigar la exposición ante amenazas geológicas, hidrometeorológicas e industriales.
Un análisis profundo evalúa la efectividad de los sistemas de protección contra incendios, conforme a las normas de la National Fire Protection Association (NFPA), los planes de continuidad de negocio y la estimación adecuada de la Pérdida Máxima Probable (PML).
Valoración de activos e ingeniería de riesgos en México
Para el mercado reasegurador global, un reporte técnico robusto optimiza la capacidad de cobertura, las condiciones de asegurabilidad, los deducibles, y aporta certidumbre sobre la calidad del riesgo asegurado.
La alianza imprescindible para la certidumbre patrimonial
Afrontar esta complejidad exige el acompañamiento de empresas especializadas en avalúos e ingeniería de riesgos para establecer sumas aseguradas adecuadas, para una contratación precisa y transparente.
Al ocurrir un siniestro de gran magnitud, contar con valoraciones actualizadas y documentación técnica sólida reduce controversias en el proceso de ajuste, facilita la cuantificación de las pérdidas y contribuye a una indemnización más eficiente.
Los devastadores impactos de eventos como Odile y Otis dejaron una lección al sector asegurador: el costo de la incertidumbre técnica es considerablemente mayor que el de una adecuada gestión preventiva. El infraseguro y las brechas de protección no son simples desviaciones contables, sino vulnerabilidades estructurales en la transferencia de riesgos que, ante la volatilidad económica y la creciente exposición a eventos catastróficos, amenazan la continuidad operativa y la estabilidad patrimonial de las organizaciones.
Una verdadera resiliencia exige trascender la adquisición de una póliza, asumir la valoración de activos y la ingeniería de riesgos como decisiones estratégicas de gestión empresarial. La preparación técnica previa es fundamental para defender los intereses del asegururado ante un siniestro de gran magnitud.
