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Agente, Sector Asegurador

Cada día es una jornada más de vida y de lucha

Roxana Vélez Pérez / Coordinadora editorial, Revista Siniestro

En 1989, un muy joven Carlos Peña comenzó su carrera como agente de seguros. A lo largo de su trayectoria ha atendido siniestros de distintos ramos. En esta ocasión nos compartió una historia que comenzó hace tres décadas, cuando conoció y aseguró a un abogado. Desde entonces nuestro entrevistado y él mantienen una buena relación, que se ha fortalecido porque Carlos también aseguró a su esposa e hijo, un chico de 14 años.
La mujer de 58 años era una persona sana que hacía ejercicio con regularidad. Trabajó durante muchos años en el gobierno de la ciudad. Desde entonces ha tenido un seguro de gastos médicos mayores: primero, por parte de su trabajo; después, por cuenta propia. Aunque ha cambiado de aseguradora en tres ocasiones, siempre ha conservado este tipo de protección. El siniestro comenzó hace aproximadamente nueve años, cuando la mujer fue a una consulta médica por- que descubrió una bolita en uno de sus senos. Como se trataba de cáncer, fue operada para retirar el tumor. La cirugía y el tratamiento correspondientes fueron cubiertos por el seguro.

Por desgracia, hace cuatro años el mal regresó, presentándose primero en un ovario y luego en el otro. Carlos, quien ha sido testigo de la evolución del cáncer y de las batallas que su asegurada ha enfrentado cada día tras la metástasis, comenta que la señora ha sabido entender la enfermedad, aceptarla y tratar de superarla con la mejor actitud.

La paciente forma parte de una póliza colectiva con una suma asegurada de 56 millones de pesos, que le ha permitido enfrentar el mal sin ver afectada su economía. Este siniestro se mantiene abierto. Hasta el momento, el seguro ha cubierto todos los gastos: alrededor de 10 millones de pesos.

El costo de las quimioterapias que recibe es de cerca de 500 mil pesos, pero este monto puede variar de acuerdo con los fármacos que se suministren según la etapa en que se encuentre la enfermedad. La asegurada también ha necesitado una serie de medicamentos: uno costó 80 mil pesos por dosis; otro, 300 mil pesos, y el actual, 400 mil pesos.

El cáncer no ha detenido por completo las actividades de la señora, quien continúa preparándose para mantenerse activa laboralmente y generar ingresos. Su lucha es un ejemplo para quienes la rodean. Ella, su esposo y su hijo asisten a terapia para sobrellevar el impacto de la enfermedad, pues saben que el desenlace puede llegar en cualquier momento.

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